Los buenos modales son responsabilidad de toda la sociedad

Foto: Cubahora.

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En la sociedad cubana existe una preocupación constante por la educación de las nuevas generaciones; constituye una prioridad a la cual se le dedica la mayor atención, así como importantes recursos materiales y humanos.

Una preocupación de estos tiempos son los buenos modales de los más jóvenes; hay que tener en cuenta que es en el hogar donde los niños reciben las primeras influencias educativas de sus padres, abuelos y otros familiares con quienes conviven.

Es ese el lugar perfecto para que se acostumbren a decir los buenos días a la familia al levantarse, por favor cuando necesitan algo, gracias si reciben un beneficio y hasta mañana al ir a acostarse.

Sin embargo, el aprendizaje no se realizará de forma impositiva, sino a modo de imitación, él o ella también lo harán cuando vean que en el hogar los adultos lo hacen; al salir a la calle para ir a la escuela la persona mayor que lo lleva le dará los buenos días a quienes se encuentra en el camino.

Esas formas se refuerzan en el centro docente cuando la maestra los recibe y saluda, y luego en la clase al pedirle por favor que le responda una pregunta, a la vez que le agradece cuando la contesta; igualmente al despedirlos en la tarde cuando se dirigen a las casas.

No se olvide que el maestro debe de ser el ejemplo a seguir y el empeño de que se habla no tendrá éxito si el propio docente no tiene esos hábitos.

En el objetivo de que las nuevas generaciones adquieran buenos modales está involucrada, del mismo modo, la comunidad; desde el abuelo que temprano busca el pan o el periódico, los trabajadores que se trasladan hacia el ómnibus, y todos aquellos adultos que en la mañana están en las calles.

Cada uno de ellos debía de saber que son responsables también de enseñarles a los infantes los buenos modales.

Hay que tener en cuenta que la educación requiere una buena dosis de paciencia y perseverancia, por lo que se debe de insistir una y otra vez en los propósitos que se tracen.

Que nadie argumente que carece de tiempo, que anda de prisa, o que aún los niños son muy pequeños: nada más alejado de la verdad; cuando hay interés, el tiempo se busca y la enseñanza que nos ocupa tiene mejores resultados.

La infancia es una etapa de la vida irrepetible y transcurre rápido, por lo que a la vuelta de pocos años el niño se transformará en un adolescente que asistirá a la secundaria básica.

De todos depende su formación integral, en la que sobresalen los buenos modales, virtudes que los acompañarán durante su vida.

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