
A veces los gatos no son comprendidos por las personas. Cada uno de ellos tiene sus características, unos son empalagosos de tanto que quieren a sus dueños, y siempre quieren estar a su lado, mientras que otros son independientes y permanecen en la calle para sólo regresar a comer, por las tardes o noches. (Foto: es.horadeaventura.wikia.com)
Alrededor de los felinos ha existido siempre el criterio de que no son agradecidos, que roban la comida de quienes los cuidan, que vuelven la cabeza para no ver quien los alimenta, y otras muchas opiniones desfavorables.
Reconozco que si de escoger se trata, siempre preferí a los perros, porque son fieles y cariñosos, amigos leales, que expresan de manera efusiva el cariño por los humanos, pero no dejo de reconocer las virtudes de los gatos, quienes son caseros por excelencia, pues cuando se instalan en un lugar con la decisión de permanecer en este, se declaran los dueños.
A veces los gatos no son comprendidos por las personas. Cada uno de ellos tiene sus características, unos son empalagosos de tanto que quieren a sus dueños, y siempre quieren estar a su lado, mientras que otros son independientes y permanecen en la calle para sólo regresar a comer, por las tardes o noches. Otro de sus rasgos, sobre todo de los machos, es que se alejan de las casas durante el tiempo que están enamorados.
Tuve un gato de color amarillo llamado Babo, por cierto muy cariñoso, que se caracterizó, y uso el verbo en pasado porque un buen día no volvió más, por estar detrás de los miembros de mi familia buscando su compañía y afecto. También era tranquilo y amistoso.
Cuidaba de los hijos de una gata que teníamos en la casa que sólo atendía a su descendencia hasta una semana después que los traía al mundo. Pero los pequeños no quedaban abandonados a su suerte, porque él asumía con seriedad el papel de cuidador, y se iba de su lado, sólo el tiempo que la madre les daba de comer.
Babo se acostaba en medio del grupo para darles calor, acariciarlos, y acompañarlos durante las horas que fueran necesarias, sin manifestar descontento alguno. Cuando crecían un poco les permitía que se le subieran a la cabeza y el cuerpo sin protestar. En verdad resultaba grato observar esa acción que habla por si sola de solidaridad y ternura gatuna.
Si se sigue la secuencia de su comportamiento a través de las fotos, pudiéramos pensar que nunca se debe de generalizar criterios sobre los gatos. Adopte uno y téngalo como mascota en su casa. Verá que es cierto lo que le digo.

Babo se acostaba en medio del grupo para darles calor, acariciarlos, y acompañarlos durante las horas que fueran necesarias, sin manifestar descontento alguno. Cuando crecían un poco les permitía que se le subieran a la cabeza y el cuerpo sin protestar. En verdad resultaba grato observar esa acción que habla por si sola de solidaridad y ternura gatuna. (Foto de la autora)

