
Grupos de jóvenes durante las labores de recuperación en La Habana, tras el paso del tornado que azotó a la capital cubana el 27 de enero. Foto tomada de Juventud Rebelde.
Por estos días que se protagonizan tareas recuperativas, ante los ojos asombrados de la humanidad, es recurrente una interrogante: ¿De qué peculiares materiales están hechos los cubanos que no existe embate que los noquee?
Ciertamente, el imperialismo yanqui, que es nuestro enemigo histórico, se tomó tan en serio la necesidad de descifrar las claves de la idiosincrasia del cubano que sus gobiernos han dedicado decenas de miles de millones de dólares a ese objeto de investigación.
Con ese elevado financiamiento crearon una especie de original pseudociencia, cuyos especialistas, muy bien pagados por cierto, son seleccionados entre los llamados tanques pensantes, mientras que ellos se autodenominan cubanólogos.
Sin embargo, sus esfuerzos han sido infructuosos, no han logrado encontrar alguna explicación convincente acerca de la extraordinaria capacidad de resistencia del pueblo cubano y su ágil y valiente respuesta en medio de situaciones excepcionales.
Después del 27 de enero, fecha en que aconteció el tornado, y hasta el día de hoy, millones de personas nacidas en este suelo se han mostrado sensibilizadas con los damnificados, sentir que han evidenciado con apoyo espiritual y material.
Especialmente los jóvenes, desde la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y sus organizaciones estudiantiles, aportan su protagonismo en las tareas de higienización y otras afines.
Como es ya costumbre distintiva en el país -no usual en otras naciones- la gran mayoría de las personas evacuadas fueron bien recibidas en casas de familiares, vecinos y amigos, quienes compartieron con ellos, ofreciéndoles abrigo y todo tipo de atenciones.
No hay dudas, la solidaridad que cultivó Fidel Castro en las mentes y corazones de los habitantes de la Isla, durante casi seis décadas, está de moda por estos días, para beneplácito de la mayoría de los que creen, como José Martí, en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud.
Todo lo anterior apunta a que las claves de la idiosincrasia del cubano, que los cubanólogos no han sabido descifrar, son muy elementales y las develó el Comandante en Jefe en diversas ocasiones.
Como expuso una y otra vez el líder de la Revolución cubana, la unidad nos llevó a la victoria, demostrando que si se puede, por lo que se hace evidente que se cumplirá su vaticinio de que el pueblo cubano es y será invencible.
