Menos mal que este año no es bisiesto

Foto tomada de Primicias24.com

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Menos mal que este año no es bisiesto. Alguien se preguntará por qué lo expreso así; bueno, muchas de las personas que se dedican a la cartomancia, a interpretar los signos del zodiaco, no se ponen de acuerdo acerca de lo positivo o negativo de su ocurrencia.

Hay quienes cruzan los dedos cuando aparece el 29 en el segundo mes del año y lo han estigmatizado como lleno de vibras negativas. Otros dicen que este dígito contiene un gran potencial emocional, lleno de espiritualidad y motivador de los sentimientos más profundos en nuestro ser.

En cuanto a los años bisiestos, hay un tema acerca del cual se habla poco y es uno de los contundentes entre tanta especulación. Se trata de que provoca un impacto negativo en la economía personal, puesto que a los empleados del mundo se les paga por 365 días, cinco horas y 24 minutos, en lo que se denomina el año astronómico.

Ese extra, sumado al cabo de cuatro años, dará 366 días; uno más que se justifica con el bisiesto. Usted no cobra por eso, y muchas empresas y compañías tienen ganancias espectaculares por la misma razón. Sume eso a lo largo de su vida laboral.

El hecho motivó a una profesora de Maryland, Estados Unidos, a lanzar en el 2008 la campaña “Revolución para no trabajar en día bisiesto”, pero hasta ahora nadie ha hecho caso a demanda tan justa.

El acontecimiento, según la tradición, es propicio para que las mujeres puedan proponer  matrimonio a los hombres. O sea, que ese 29 una fémina puede ir a un partido de béisbol, por ejemplo, arrodillarse y mostrarle un anillo a su pareja.

Los italianos, por su parte, tienen un refrán que desdice tanto entusiasmo: “Anno Bisesto, anno funesto” y posponen sus planes para el venidero.

Algunos datos refuerzan aquellas opiniones que no son amigables con los años bisiestos: primero ocurren solamente en fechas divisibles entre cuatro, eso a quienes trabajan en los planos  esotéricos no les gusta mucho.

También quienes cumplen los 29 de febrero se pierden tres celebraciones, lo que de alguna manera debe provocarles ciertas crisis existencialistas y para colmo, las elecciones en Estados Unidos, que son cada cuatro años, suceden en los bisiestos, tal vez por eso siempre están permeadas de tanto antagonismo, desmoralizaciones mutuas entre los aspirantes y otras cosillas  feas.

Ahora piense en esto: En 1948 fue asesinado vilmente Mahatma Gandhi y lo mismo le ocurrió 32 años después, un 8 de diciembre, al ex Beatle John Lennon. En 1912 se hundió el Titanic, dejando un rastro terrible de fallecidos.

Ahora llega marzo, con sus 31 días, su amplio Santoral, sus importantes celebraciones; arriba con sus variables en el tiempo, sus nacidos bajo los signos de Piscis y Aries y las propuestas de nombres para los que llegan al mundo: Álvaro, Vanessa, Rodrigo, Aimara, Nicolás, Maia, Juan Antonio y Zoe.

Por si, menos mal que este año no es bisiesto. Pero no haga caso. Sea febrero 29 y bisiesto, las opiniones tienen que ver más con supersticiones, misticismo y deseos personales, que con  una verdad comprobada.

El próximo ocurrirá en el 2020.

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