Mujeres de impronta en la defensa civil

Más de cinco mil mujeres con distintas responsabilidades directivas trabajan en función de la Defensa Civil en Cuba. Foto: Radio Rebelde

Más de cinco mil mujeres con distintas responsabilidades directivas trabajan en función de la Defensa Civil en Cuba. Foto: Radio Rebelde

La equidad de género en el enfrentamiento a desastres destaca en la labor de las más de cinco mil mujeres con distintas responsabilidades directivas que trabajan en función de la Defensa Civil en Cuba.

Oportuno es recordar el rol de Vilma Espín Guillois (1930-2007), quien presidiera la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), desde su fundación el 23 de agosto de 1960, cuando se inició el protagonismo de este segmento de la población en actividades del Consejo de Estado y en la Comisión de Atención a la Mujer, la Infancia y la Juventud de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Hasta hoy, las féminas consolidan y amplían su rango de acción en el trabajo sistemático de prevención y pronto auxilio en situaciones de catástrofes naturales y siniestros, como muestra de cuánto hace el país en la preservación de los derechos humanos.

Desde hace más de medio siglo la ejemplaridad de las cubanas contempla no sólo su papel fundamental en los asuntos de la familia, sino también en su labor cotidiana, compartida con el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil (EMNDC), la FMC y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por solo citar algunos ejemplos.

De esta forma, la voluntad política de interceder a favor de asuntos inherentes al enfrentamiento de los efectos indeseables de los ciclones, sismos y situaciones epidemiológicas derivadas de estas imponderables, involucran también a la mujer con rango de decisión a escala de municipio y consejos populares.

Sobre ese particular precisó el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del EMNDC, que desde su liderazgo en el ejercicio popular Meteoro 2014, llama la atención sobre las medidas organizativasy preventivasque aseguran el bienestar humano y de la economía nacional, en la temporada ciclónica, del primero de junio al 30 de noviembre.

Circunstancia aprovechada por las mujeres de la mayor Antilla, necesarias en la integralidad de proyectos con resultados visibles que contribuyen a la higiene, aseguramiento de las áreas de salud, alimentación y transporte, para preservar la economía y la familia, en plena igualdad de derechos con los hombres.

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