El nacimiento de un niño significa prosperidad en las sociedades

Maternidad Cuba Foto: Radio Cadena Agramonte

Foto: Radio Cadena Agramonte

A media mañana se escuchaba, entre el asombro y el placer de los transeúntes, el llanto fuerte de un recién nacido que procedía de un apartamento en Alamar, La Habana del Este.

Por la hora parecía que lo bañaban o que reclamaba su alimento; lo cierto era que quienes pasaban en ese momento por la acera lo recibían con agrado.

A la grata impresión que dejaba el pequeño en quienes lo escuchaban, le antecedió un debate que tuvo lugar en uno de los consultorios del médico de la familia. Lo encabezaba una joven gestante que defendía la maternidad a capa y espada.

“Se quiere que nazcan más niños; nadie aspira a que se viva dentro de pocos años en una sociedad aburrida, conformada en su mayoría por adultos mayores y jóvenes, con total ausencia de niños”, decía la muchacha –de unos 25 años de edad–, “Pero es difícil tener descendencia en medio de la situación económica que tiene el país en estos momentos.

“Tenemos a nuestro favor leyes y beneficios, pero al margen de esto, aún existen cuestiones por resolver para que las parejas jóvenes no sientan temor alguno de tener a sus hijos”.

Explicaba a quienes, como ella, esperaban al médico, que los artículos de canastilla que le dieron para pagar en moneda nacional, eran escasos y con feos diseños: “Por fabricar una cuna carente de calidad, un particular me pidió 20 pesos convertibles (cuc); por suerte , una prima me regaló la que su niño usó antes”.

La muchacha, que dijo sentirse feliz de ser mamá muy pronto, esclareció a los presentes que sólo tendría el varón que venía en camino, porque ella y su esposo no tienen recursos financieros para costear la situación dos veces; “Un coche para sacar al niño más cómodo a la calle cuesta una cantidad de dinero astronómica, en tanto, los pañales desechables resultan carísimos y con frecuencia faltan en las tiendas”.

De elevadísimos precios resultan, la ropa del bebé y los zapatos, la toalla y la palangana para el baño, así como las sabanitas y frazadas. Lo mencionado por la joven excluía la alimentación del infante, en la que figuran los cereales en las tiendas que venden en cuc, y en los mercados agropecuarios, viandas como la malanga y una gama de frutas para hacerle jugos y compotas.

La gestante fue certera al mencionar el cuidado médico que tendrá garantizado su hijo una vez llegue al mundo, como son las consultas posnatales para seguir con cuidado su desarrollo, así como la protección contra un grupo de enfermedades a través de las vacunas que gratuitamente le suministrará el Estado cubano de acuerdo con la edad.

Ella insistió en la necesidad de rebajar los costos de los artículos de primera necesidad que requieren los recién nacidos y hasta en un tiempo mayor, para no empañar por carencias materiales la felicidad que representa su llegada al seno familiar y también a la sociedad cubana que no escatima esfuerzos para privilegiar a su niñez.

No existirá algo mejor que caminar por las calles y escuchar con frecuencia el llanto de un recién nacido que da alegría y prosperidad a cualquier país.

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