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Niños, adolescentes y jóvenes están disfrutando de su bien merecido periodo de vacaciones por los festejos del nuevo cumpleaños de la Revolución, ello convoca a la familia habanera a crecerse ante nuevos e interesantes retos.
Una intensa etapa evaluativa precedió estos días que están programados para el descanso, esparcimiento y recreación, lo cual deberá contribuir a reponer fuerzas físicas e intelectuales.
De igual forma, constituye una buena etapa para alistar mentes y corazones, con vistas al próximo segmento del curso escolar 2018-2019.
Como es lógico, si se concibe y valora con ese analítico prisma, no se les ocurrirá dejar a la total improvisación lo que debe acontecer durante estos días que numéricamente parecen muchos y luego, en medio de los avatares cotidianos, pasan volando, como acostumbramos a decir en buen cubano, cuando no alcanza el tiempo para lo que se pretendía hacer.
Con su ingeniosa sabiduría de anciana octogenaria decía, una y otra vez, mi abuela: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
Total vigencia adquieren ahora sus palabras, pues conozco a más de una familia que le promete a los pequeños de casa excursiones a parques y otros sitios recreativos, salidas que no cumplen, pues las van posponiendo por diversos motivos, como las tareas laborales, las gestiones domésticas, y los preparativos para el fin e inicio de año.
Se hace necesario que se les dedique un tiempo, pues ellos están con los maestros y profesores durante 10 meses del año, con excepción de un par de semanas de asueto, la de diciembre, con la motivación del nuevo aniversario del triunfo revolucionario, y la de abril, en alegoría a la contundente victoria de Girón.
Nuestros hermanos menores, hijos, nietos y sobrinos merecen y necesitan que les expresemos con ambos lenguajes, el de las palabras y el de los hechos, que los queremos y que necesitamos disfrutar de su compañía en vivencias que vayan más allá de las prisas diarias.
El periodo de receso escolar resulta un espacio idóneo para trasmitir esos sentimientos que ahora se deben cultivar, y que en un futuro se recibirán en reciprocidad.

