No más Cuban Telephone Company en Cuba socialista

El edificio de Águila y Dragones (el segundo de derecha a izquierda), donde actualmente radica una dependencia de Etecsa. Foto: Internet

El edificio de Águila y Dragones (el segundo de derecha a izquierda), donde actualmente radica una dependencia de Etecsa. Foto: Internet

En la actualidad los habitantes de la capital cubana conocen el bello edificio donde radicaba la Cuban Telephone Company como el de Águila y Dragones, por estar enclavado en la intersección de esas dos calles en el municipio de Centro Habana.

Mucho más allá de la llamativa arquitectura del inmueble, en el que actualmente radica una dependencia de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa), está su significación histórica, poco conocida por las nuevas generaciones.

Otrora este fue un símbolo de la propagación por Latinoamérica de los tentáculos capitalistas de Estados Unidos en el sector telefónico, pues la compañía de la nación norteña, organizada y construida a perpetuidad, estaba sujeta a la legislación del estado de Delaware con cómoda oficina en Nueva York.

Desde la Gran Manzana se consolidaba y abría el servicio público de líneas y sistemas telefónicos de larga distancia, el servicio local y el que interconectaba ciudades y pueblos en Cuba.

A medida que se expandía, se convertía en un monopolio que aplastó el servicio telefónico existente en el país y a las empresas independientes del sector que no soportaron la despiadada competencia.

Constantemente la compañía matriz Internacional Telephone and Telegraph, quien la amparaba, insistió a los gobiernos pro yanquis de la mayor de las Antillas para lograr el permiso de aumento de las tarifas telefónicas, lo cual consiguió el 13 de marzo de 1957 mediante el visto bueno del dictador Fulgencio Batista, justo el día en que un grupo de jóvenes revolucionarios asaltaron el Palacio Presidencial (hoy Museo de la Revolución), para ajusticiar al tirano que explotaba al pueblo y masacraba a sangre y fuego a quien se le oponía.

La entidad estadounidense, acogida en la exención arancelaria, creó la empresa Equipos Telefónicos Standard de Cuba S.A, para el ensamblaje de centrales y aparatos telefónicos, base de un plan de ampliación del servicio escudado en el aumento de las tarifas.

Pero ese monopolio vería su fin con el triunfo de la Revolución en 1959. El Gobierno provisional instaurado entonces revisó las concesiones realizadas por Batista y el 3 de marzo, en virtud de la Ley número 122, decidió anular las autorizaciones e intervenir la compañía, además de rebajar las tarifas telefónicas y disponer la inamovilidad de los trabajadores.

El 6 de agosto de 1960 fueron nacionalizados diversos consorcios norteamericanos con asiento en el país caribeño y el inmueble de Águila y Dragones pasó a formar parte del Ministerio de Comunicaciones.

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