
Foto: Archivo Radio COCO
Incentivar las medidas de ahorro del agua ayudará a enfrentar las consecuencias de la sequía, que desde hace un buen tiempo afecta en Cuba a alrededor de un millón de habitantes.
La Habana es una de las provincias con mayores necesidades de aplicar, consecuentemente, las políticas que estimulen la planificación como uno de los aspectos primordiales para el uso racional del preciado líquido en los centros consumidores del sector estatal, localizados en las esferas de la agricultura, la salud y el turismo, así como residencial, con normas actualizadas para el consumo cada año.
En una de las declaraciones públicas realizadas por Abel Salas, vicepresidente primero del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos se conoció que aún existen unas 260 fuentes de abasto de agua con afectación total o parcial en todo el país.
De lo anterior se infiere la inminente necesidad de aumentar el rigor de las medidas implementadas por el organismo que rige las acciones de investigación, proyectos y dirección de estrategias nacionales para alargar los ciclos de abastecimiento, suprimir los salideros y construir nuevos trasvases.
Fundamental es fortalecer la disciplina ciudadana y la labor de quienes se encargan de abastecer a unas 70 mil personas, que hoy reciben el agua por carros cisterna, a partir de las prioridades no solo de particulares sino también destinada a los servicios asistenciales, además de perseverar en la conciencia individual y colectiva para consumir solo lo necesario, sin desperdiciar el recurso que es fuente de vida.
Los volúmenes acumulados en el último período no resuelven los déficits existentes, porque todavía son limitadas las precipitaciones, que deberán ser más sostenidas y suficientes en los próximos meses, para minimizar la situación de sequía hidrológica en embalses y acuíferos, desafortunadamente insuficientes para abastecer a la población.
Frente al inminente estado de emergencia por muchos conocidos, debido al cambio climático y el acelerado calentamiento global del planeta, pasar por el desierto implica entonces unirse a la batalla de la planificación y ahorro del recurso hídrico a favor de una mayoría.

