
Foto: Revista Bohemia
Cuando participé hace dos años, con los miembros de la delegación provincial de la Sociedad Cultural José Martí de La Habana, en un recorrido por la ruta del maestro llamado De la cuna a la dicha grande, jamás creí que el recuerdo se impregnara en mi de tal modo, que aún pudiera sentir el olor del mar y el sonido del vaivén de las olas en Playitas de Cajobabo.
Para entonces, la principal fecha histórica de la provincia cubana más oriental, citó en ese sitio sagrado a los patriotas de hoy, sin distinción de edades.
La expedición integrada por un grupo mayoritario de jóvenes y también personas de otras edades, se dispuso a recorrer el Salto Dicha Grande, lugar escogido por José Martí y el mayor general Máximo Gómez, para juntos desembarcar y reiniciar la Guerra Necesaria.
Caminos resbaladizos y ríos crecidos producto de la lluvia, numerosas elevaciones y largos caminos, y hasta convivir con la fauna nocturna del lugar, formó parte de esta aventura que nos llevó al encuentro con la historia.
Hasta el mar fue cómplice del momento, y recreó las fuertes olas de la noche lluviosa del 11 de abril de 1895, cuando de forma temeraria Martí y Gómez, llegaron a la playita, junto a los generales Paquito Borrero y Ángel Guerra, y los oficiales César Salas y Marcos del Rosario.
“(…) y el 11, a las ocho de la noche, negro el cielo del chubasco, vira el vapor, echan la escala, bajamos con gran carga de parque, y un saco con queso y galletas; y a las dos horas de remar, saltábamos en la Cuba”, escribió el maestro en su diario de campaña.
A través del Diario de Martí se observa la secuencia e impresión en el delegado del Partido Revolucionario Cubano, a su llegada a este lugar:
“ El 11 de abril arribamos a una playa de piedras, la Playita (al pie de Cajobabo); me quedo en el bote el último vaciándolo, dicha grande. Viramos el bote y el garrafón de agua, bebemos málaga, arriba por piedras espinas y cenegal. Oímos ruidos y preparamos, cerca de una talanquera. Ladeando un sitio, llegamos a una casa. Dormimos cerca por el suelo”.
Siento como el tiempo se detiene al recorrer la Playita de Cajobabo, es remontarse a una historia que nos toca el alma, es presenciar las enormes rocas y farallones que le perdonaron la vida a nuestro Apóstol.
En Cajobabo, Martí acampó, tomó café, chocolate, comió boniato, carne; allí comenzó a vivir el episodio de ser un soldado mambí, a sentir la alegría al recibir refuerzos y la tristeza al perder valerosos compañeros de lucha como el mayor general Flor Crombet y el comandante Arcid Duverger.
Y conversó con muchos pobres de Cuba que siempre dieron lo mejor de sí desde las intrincadas montañas donde residían con la convicción de que estaban aportando su granito de arena por esta Revolución.
En ese sitio histórico se construyó un primer monumento de dos bloques cubiertos por cemento, en 1922.
El actual Monumento Nacional se construyó en mármol con la base en forma de bote y adosado a un farallón, entre los años 1928 y 1929.
Lo conforman además dos bloques enormes con inscripciones sobre la vida de José Martí y Máximo Gómez; dos sables, símbolo del arma que utilizaron los mambises durante las luchas emancipadoras.
Para cualquier cubano es un privilegio caminar por allí, subir lomas… conocer su clima, vegetación, conocer la noche aquella en la que el delegado del Partido Revolucionario Cubano, acompañado de otros grandes patriotas, desembarcara en tierras cubanas, pero sobretodo, es remontarse a una historia que nos toca el alma.

Vista de la entrada a Playitas de Cajobabo. Fotos: Elena Iglesias

Muestra de parte de la vegetación existente en Playitas de Cajobabo.

Playitas de Cajobabo.

Monumento Nacional erigido en homenaje a la entrada por este sitio de Martí y Gómez.

Monumento Nacional erigido en homenaje a la entrada por este sitio de Martí y Gómez.

Réplica del bote empleado por Martí y Gómez en su travesía hasta llegar a Playitas de Cajobabo. Esta embarcación se exhibe en el Museo 11 de Abril del poblado de igual nombre en la localidad de Imías, en la provincia de Guantánamo.

Mapa que describe la trayectoria y los sitios recorridos por José Martí hasta su llegada a Cuba, el 11 de abril de 1895.
