
Las quemaduras constituyen uno de los accidentes más comunes en los niños. Foto: www.truekids.com.mx
El verano es una etapa en la cual se incrementan los accidentes o lesiones no intencionales en menores de 20 años, y según los casos que se reportan, la mayoría de ellos ocurre debido a que en la familia no se toman las medidas de prevención acorde a los entornos que se frecuentan e incluso los del propio hogar.
Los accidentes no intencionales representan un problema de salud mundial del que Cuba no escapa y frente al cual se alerta a la sociedad, sobre todo porque estos se comportan de manera creciente en términos de años de vida potencialmente perdidos, ya que afectan en mayor proporción a las poblaciones de menor edad.
Es fundamental que las personas perciban, que los accidentes no son eventos fortuitos imposibles de predecir y siguiendo conductas apropiadas es posible evitarlos.
Pero para evitarlos es importante estas premisas previsión, tiempo y disciplina: previsión para pensar y hacerse sensible a los posibles peligros que acechan a los niños; tiempo para vigilarlos; y disciplina, porque niños y adolescentes deben aprender hasta donde pueden llegar.
Desde el punto de vista de los especialistas en salud, muchas de las lesiones sufridas por los niños y niñas se deben a que los padres y otros familiares a su cargo desconocen las características de cada etapa del crecimiento y desarrollo en los primeros años de vida.
El Centro Nacional de Promoción y Educación para la Salud nos ha hecho llegar esta caracterización por etapas en menores de cinco años:
Los lactantes no son capaces de protegerse a sí mismos y carecen de experiencia para percibir el peligro. La patología accidental está propiciada en muchos casos por terceros (descuido de los padres, madres o cuidadores). El lugar de los accidentes es casi siempre el hogar.
Sobre los niños de uno a cuatro años debe saber que el verdadero peligro de lesionarse comienza en la edad en que el niño da sus primeros pasos.
Las características personales que influyen en ello son: coordinación motora imperfecta, marcha tambaleante, curiosidad insaciable, observación fragmentaria, inhabilidad, desarrollo de independencia, interés por conocer lo que le rodea que le hace tocar, coger o llevarse a la boca lo que encuentran y, además, siguen sin distinguir el peligro al principio de esta etapa.
Cómo prevenir lesiones no intencionales en estas edades
Las principales causas de lesiones no intencionales en menores de cinco años son las caídas, la broncoaspiración de alimentos, colecho (comprimido por adultos en la cama), cuerpo extraño en las vías respiratorias, ingestión accidental de medicamentos y productos para la limpieza y quemaduras.
Medidas de prevención de manera general son propiciar entornos protectores para la niñez y contribuir a la formación de estilos de vida saludables. Los pediatras nos hacen llegar los siguientes consejos para prevenir las lesiones no intencionales. Estos son consejos básicos para la familia.
En la cuna: colocar al niño siempre boca arriba con la cabeza más alta que el resto del cuerpo, no usar collares, almohadas o bolsas plásticas, usar barandas, nunca acostar al pequeño con los adultos pues puede comprimirlo y no dejarlo respirar.
En el cuarto: no dejar al alcance del infante objetos que pueda ingerir o introducir en las vías respiratorias (fosas nasales) como cuentas de collar, aretes, botones, semillas; tampoco objetos cortos punzantes como alfileres, agujas y tijeras; poner a buen recaudo medicamentos u otras sustancias que al ingerirlas o inhalarlas puedan provocar asfixia o envenenamiento.
Otra observación es no permitir que los niños jueguen dando saltos encima de la cama del adulto.
En la cocina y comedor: no permitir el acceso a la cocina, colocar los calderos con el mango hacia dentro y lejos del borde de las mesetas y el fogón, mantener lejos del alcance de ellos combustibles o sustancias químicas para limpieza, nunca colocarlos en frascos de alimentos, pues pueden ingerirse por error, no ingerir bebidas calientes con un niño en brazos ni acercarse al área donde se elaboran los alimentos, no permitir el acceso de estos si la mesa está servida con alimentos calientes pues puede sostenerse del mantel y quemarse.
En el resto de la casa: no dejar a su alcance vasijas con agua, tanques o cisternas destapadas, proteger con barandas ventanas, balcones y escaleras. No colocar muebles cerca de estos, pues el niño puede subirse en ellos y caer, si existe garaje y auto tener en cuenta al conducir hacia atrás que los niños pequeños no se ven y pueden ser atropellados.
Una máxima es no dejar nunca los niños solos en la casa. Es fundamental anticipar y prevenir los riesgos, además de la vital responsabilidad familiar en la prevención de las lesiones no intencionales en la infancia.
Según el informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) las causas principales de muerte por lesiones no intencionales en la infancia a nivel del mundo son: los accidentes del tránsito, las caídas, las quemaduras y los ahogamientos.

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