
Martha Ortega (primera de derecha a izquierda) momento en el que los innovadores depositan una ofrenda floral ante el busto de José Martí en el círculo social obrero Marcelo Salado. Foto: Lázaro Pérez Barcelona
La virtud de compartir conocimientos es inherente a la vida de la experimentada doctora Martha Ortega Lamas, profesora consultante en el habanero hospital Hermanos Ameijeiras y especialista en Otorrinolaringología.
Adora educar a los demás, según expresó recientemente cuando participó como delegada en la comisión número cuatro, titulada “Trabajo político e ideológico y educación”, prevista en el ámbito de la I Conferencia Nacional del Sindicato de la Salud Pública.
Desde esa tribuna, que tuvo como escenario el Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología, radicado en la calle Infanta y Benjumeda, en el municipio de Centro Habana, puntualizó el papel relevante de los profesores en el sistema de salud de la nación caribeña.
Para permanecer dentro de los límites que sugiere el nombre de esa comisión, su intervención versó sobre el impacto ideológico y político que deben observar, no solo los altos y generosos académicos de la salud pública, sino también los trabajadores de menor rango de formación pero de igual necesidad para la buena marcha de los servicios médicos, en lo referente a la ética y las bondades presentes en el sistema político de la mayor de las Antillas.
Afirmó, asimismo, que es un privilegio del sector estar signado por el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y contar con profesores que se mantienen activos formando las nuevas generaciones de médicos y otros profesionales en apego a los valores defendidos por la Revolución cubana.
Refuerza su mensaje dirigido a la importancia de compartir saberes y deberes, sus varios años como innovadora destacada y dirigente sindical, actividades que avivan en sí el amor al prójimo y el humanismo sin fronteras.
De igual forma, argumentó que en la formación de médicos foráneos que luego serán a su vez profesores en sus respectivos países, sean de la Patria Grande o del Lejano Oriente, se debe tener presente que por su origen de procedencia, diferencia en el sistema social, cultura y modo de vida, la labor política e ideológica con ellos funciona sobre la base de la enseñanza de la realidad cubana, y su repercusión en otras naciones.
De acuerdo a sus reflexiones, ellos son estudiantes que comparten cuatro o cinco años de sus vidas en las instituciones de salud cubanas, aprendiéndolo todo, y en ese todo va implícito el ejemplo personal del nativo que pasa por el comportamiento del más encumbrado profesor hasta del más humilde trabajador.
Ponderó que otra área de enseñanza resultan los matutinos que diariamente reúne al colectivo de trabajadores para exponerles asuntos del acontecer nacional e internacional, las efemérides, así como los hechos históricos formadores de la nacionalidad cubana.
Dijo que el trabajo voluntario, útil y formador de conciencia, es otro de los elementos al que incorporamos a esos médicos extranjeros en formación, y es así, sin pretender cambiar su forma de pensar por medio de recetas, que lo ofrecemos una nueva mirada al mundo circundante.
Con visibles emociones concluyó diciendo que los visitantes adquieren en Cuba la mejor formación profesional posible, a la vez que en sus conciencias se deposita la semilla ideológica para que crezca en ellos el fecundo amor a la humanidad que enseñan nuestros colaboradores en más de 63 países desprovistos de sistemas de salud populares.

