Autora: Bárbara Díaz García
En homenaje a la destacada figura del Capitán Domingo Rosillo del Toro, representantes del Instituto de la Aviación Civil Nacional realizaron, recientemente, una peregrinación hasta la tumba que guarda sus restos en la Necrópolis de Colón, con motivo del centenario del vuelo de Cayo Hueso-Habana y el Aniversario 56 de su muerte.
El Capitán, Rolando Marrón Duque de Estrada, historiador de la Aviación Cubana y preceptor de este homenaje, tuvo a su cargo las palabras de inicio en las cuales destacó la personalidad de tan valerosa figura.
El Rey de los Cielos, como también se le conoció a Domingo Rosillo, estudió mecánica de aviación, y fue el primer cubano en obtener licencia de piloto aviador, el 21 de Mayo de 1912, con número 1068 por la Federación de Aeronáutica Internacional con sede en Francia.
Sorprendió al mundo con su proeza de pilotear un avión sin brújula, con posibilidades muy limitadas y un aparato primitivo carente de técnica en el vuelo Cayo Hueso-Habana.
Al celebrarse los 30 años de este vuelo, el 17 de mayo de 1943, la Cruz Roja Cubana, con distinciones y honores destacó el heroísmo del pionero de la aviación.
En 1945, el héroe de los vuelos es nombrado director de la Academia Nacional de Aviación Civil de Reserva Aérea, mientras que en 1951 se erige en Cayo Hueso, el Monumento al primer vuelo realizado desde los Estados Unidos sobre el mar y el segundo en el mundo, señalando el área donde el Comandante levantara vuelo rumbo a La Habana.

Homenaje de los representantes del Instituto de la Aviación Civil Nacional a la destacada figura del Capitán Domingo Rosillo del Toro.
Esta fecha fue seleccionada, enfatizó el Capitán Rolando Marrón, no por olvido o dejación, sino para compartir con él la inmensa satisfacción de haber llegado a este año, al centenario de su feliz y heroico vuelo sobrevolando la porción del Atlántico que se adentra en el Golfo de México a través del Estrecho de la Florida.
Como el mismo expresara y cita,”demostrando que donde había, fracasado un extranjero podía triunfar un cubano”.
Domingo Rosillo muere a la edad de 79 años ostentando ”Las Alas” que lo consagraban como un genuino héroe y con las más alta distinción de la República de Cuba, cuando el presidente de la Cruz Roja de la Isla dispuso ascenso póstumo a Teniente Coronel.
Este hombre de dimensión mundial, traducido en dignidad, sacrificio y revolución es un digno baluarte de valentía y caudal infinito de enseñanzas.



