
Foto: La Demajagua. Diseño: Gilberto González García
Transcurría la tarde del primero de febrero del 2012 y una noticia en la televisión se apoderó de mi atención, no lo podía imaginar, Cuba recibía un fuerte golpe, había fallecido en La Habana a los 62 años, a causa de un cáncer de colon, una de las mejores cantantes e intérpretes cubanas: Sara González.
Sarita, como cariñosamente la llamaban, fue pionera del movimiento de la Nueva Trova en la mayor de las Antillas. En 1972, junto a Pablo Milanés y Silvio Rodríguez se incorporó al Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), dirigido por el guitarrista y compositor Leo Brower.
A lo largo de su carrera compartió escenario con músicos como Joan Manuel Serrat, Pete Segeer, Chico Buarque, Daniel Viglietti, Mercedes Sosa, Soledad Bravo y Pedro Guerra.
En su época de estudiante conoció y comenzó una gran amistad con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, quienes influenciaron a la cantante para musicalizar los Versos Sencillos de José Martí, que constituyó su primer disco.
Su discografía incluye varios álbumes, entre los que se destacan a Cuatro cosas (1982), Con un poco de amor (1987), Con apuros y paciencia (1991), Si yo fuera mayo (1996) y Mírame (1999).
En la actualidad recuerdo a la más cubana de la trova nuestra; Sara siempre será la voz de la victoria, ícono de la canción revolucionaria, un ser que ha sido la nación en persona, su gracia, la sencillez que en ella se apreciaba, su gran pasión desbordada por Martí, por la Revolución y por el pueblo que hoy vibra con su canto y llanto de la tierra.
El 26 de diciembre de 2011 en “El patio de la gorda”, el espacio que ella animaba cada mes en un solar habanero, se despidió de su público diciendo:
“Después de esta actuación lo que me queda es desearles muchísimas cosas lindas, muchísima felicidad, desearles salud -sobre todo salud-, para lo que les queda por vivir a todos. Que sean felices, que sean tan felices como se sienten ustedes cada vez que vienen aquí. Todos los días tenemos que darle gracias a la vida por lo que estamos viviendo”.
