Sin triunfalismos ni complacencias

Maestra de escuela primaria en Cuba. Foto: Periódico 5 de Septiembre.

Maestra de escuela primaria en Cuba. Foto: Periódico 5 de Septiembre.

Diversas transformaciones se generan en la sociedad cubana en los últimos tiempos, avaladas por la voluntad política del Estado en su empeño por proporcionar a los ciudadanos una vida más llevadera.

Desde mi punto de vista, una de las de mayor impacto es el aumento salarial a más de un millón y medio de trabajadores del sector presupuestado, que no interviene de forma directa en la producción de bienes y servicios, entonces surge una interrogante: ¿de dónde sale y saldrá el dinero para el pago de esos salarios?

Esa es una pregunta que todos nos debemos hacer, más allá de la posible satisfacción o no con el incremento del salario.

Según afirman autoridades del Ministerio de Finanzas y Precios en Cuba, la sostenibilidad de ese aumento salarial está precisamente en el cumplimiento del plan de ingresos aprobado, y representa la primera fuente para su financiación, así como lograr captar a favor del presupuesto las reservas que no se movilizaron en el proceso de planificación.

A tales efectos se identifican un grupo de potencialidades en los ingresos, en especial, en el sector empresarial, el cual garantiza más del 85 por ciento de los mismos al presupuesto; sin embargo, el deber de aportar a la sociedad y al presupuesto del país es de todos.

Ahora los cubanos adquirimos nuevas responsabilidades laborales y también tributarias al convertirnos en contribuyentes, se trata de desarrollar una cultura y tener conciencia de que si somos parte de esta sociedad en la medida que recibimos igualmente debemos aportar y contribuir al financiamiento de los proyectos que disfrutamos en nuestro país, sin exclusión.

Con la entrada en vigor de estas medidas, la Isla generaliza una práctica mundial, a través de la cual los trabajadores contribuyen con los presupuestos del Estado, con la única diferencia en que no todos los gobiernos dedican ese dinero al desarrollo de programas sociales y a la protección de sus ciudadanos.

Se trata, entonces, de cumplir cada quien con lo que le corresponde desde su puesto de trabajo y cuando digo todos incluye al obrero, al trabajador agrícola, al de la empresa, al dirigente y al ciudadano común.

Esta es la única manera de que verdaderamente veamos el avance y podamos alcanzar la Cuba deseada por cada uno de nosotros.

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