El sindicalismo cubano por los senderos del triunfo

Primera conferencia del comité municipal del Sindicato de los Trabajadores de la Salud Pública de Plaza de la Revolución, plenario. Foto: Lázaro Pérez Barcelona

Primera conferencia del comité municipal del Sindicato de los Trabajadores de la Salud Pública de Plaza de la Revolución, plenario. Foto: Lázaro Pérez Barcelona

La influencia política de la organización sindical cubana en los centros laborales se aproxima cada vez más a las expectativas de los afiliados.

Esa es la impresión causada por los debates en torno al informe central presentado en la primera conferencia del comité municipal del Sindicato de los Trabajadores de la Salud Pública de Plaza de la Revolución, que tuvo como escenario recientemente el teatro del hospital Manuel “Piti” Fajardo.

Constancia de tal afirmación son las grabaciones guardadas de las intervenciones de los delegados sindicales e integrantes de la presidencia, cuyos contenidos giraron en torno a asuntos medulares sobre las condiciones de trabajo, de desarrollo técnico, de los ingresos salariales en las áreas menor remuneradas, del reconocimiento moral a los que más aportan y de la merecida atención a los familiares de los 117 médicos y 34 enfermeras que cumplen misiones internacionalistas.

Fue una reunión en que se habló del sindicato, de su papel como representante de los trabajadores, de sus relaciones con las administraciones para conducir los procesos económicos, sociales y políticos con apego a la legalidad socialista, o del reclamo de su aplicación cuando el derrotero seguido se aparte al de los intereses de los afiliados.

El sindicato –dígase el ejecutivo de dirección de las secciones sindicales y burós de empresas, esos que actúan en los centros laborales– es el encargado de allanar el camino por donde debe transitar con glorias ganadas en el trabajo diario, esmerado, ejemplar y atemperado al humanismo que exige la profesión, la masa de trabajadores en fila única, pero sumando las diferencias de enfoques, formas de vida y conveniencias personales inherentes a la diversidad humana, como afirmara la doctora Tania Peón, del hospital pediátrico Borrás-Marfán, al referirse al sentido de pertenencia que debe liderar el sindicato, en el concepto amplio de la totalidad de afiliados, en cada colectivo laboral independientemente de su tamaño o nivel cultural.

Que un trabajador humilde, de nivel escolar medio, usara de la palabra en un entorno compuesto por 125 delegados, en su inmensa mayoría integrado por profesionales de alta graduación, y arrancara –producto de su verbo sencillo, pero claro y transparente– la ovación más cerrada de entre las casi dos decenas de intervenciones, es símbolo de que la unidad sindical, enarbolada por el Capitán de la Clase Obrera, Lázaro Peña González, y consumada bajo la dirección del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, centra la labor del sindicalismo cubano.

Por eso Justo Echevarría, miembro del buró sindical de los agentes de protección del sistema de la salud pública, mereció dicho reconocimiento popular, cuando emplazó a aquellos dirigentes administrativos que poco hacen por mejorar las condiciones de vida de ese colectivo de trabajadores, quienes, como señaló, cumplen su misión bajo condiciones difíciles, por la falta de abrigos o de un nicho para guarecerse de la lluvia, el viento o el frío.

El anuncio, hecho por Santiago Badía González, secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Salud Pública, acerca de incrementos salariales ya aprobados oficialmente para los trabajadores no graduados en las universidades de ciencias médicas, como tecnólogos, personal de limpieza y otros y que ya entró en vigor a partir del primero de febrero, generó exclamaciones de aprobación en esta sesión plenaria.

Como afirmara el alto dirigente sindical, tal logro es el resultado de las negociaciones entre el sindicato y las esferas administrativas correspondientes.

Nuria Nelsi Coballes Cobas, funcionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, dijo que esto prueba contundentemente que el sindicato es una organización social influyente en el contexto laboral cubano.

Al paso de las nuevas tendencias, la labor sindical continúa desterrando aquella época en la cual se convirtió en un mero facilitador de productos industriales lo cual empañó su esencia ideológica y política construida sobre la sangre y el sacrificio de líderes proletarios abnegados y patrióticos.

La presidencia aportó elementos nuevos. Foto: Lázaro Pérez Barcelona

La presidencia aportó elementos nuevos. Foto: Lázaro Pérez Barcelona

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