Unidos y productivos por la Revolución

XI Congreso Anap. Foto: Radio Rebelde. Montaje: Gilberto González García

Foto: Radio Rebelde. Montaje: Gilberto González García

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) arriba a sus 54 años de fundada como una organización de carácter social, representativa de los intereses del campesinado cubano que labora hoy por incrementar los volúmenes productivos en beneficio popular.

Precisamente la celebración del XI Congreso de la Anap, del 15 al 17 de mayo de 2015, permitirá evaluar el funcionamiento, vida interna, aprovechamiento de la fuerza técnica calificada y el empleo de los avances científicos y tecnológicos, desde el proceso histórico iniciado con la Primera Ley de Reforma Agraria de 1959 hasta la adecuación actual de la política agroindustrial en la isla caribeña.

En audiencia pública televisada, Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la mencionada organización no gubernamental y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, valoró el trabajo realizado desde el año pasado cuando se convocó a la cita nacional, a partir de las reuniones realizadas en las tres mil 348 organizaciones de base, integradas por 338 mil campesinos y liderados por una Junta Directiva de 28 mil 980 hombres y mujeres del pueblo.

Como partícipes de las modificaciones del modelo socio-económico aprobado en abril de 2011, los campesinos de la isla no se parecen a los de hace medio siglo atrás, llenos de temores al desalojo, la discriminación y al menosprecio de las clases dominantes que los condenaba a vivir en el “camino real”, bajo el acoso de la guardia rural.

Por el contrario, sus intereses responden hoy a una situación cambiante dentro de la sociedad cubana, en la que el trabajo es a la vez un derecho y un deber, motivo de realización personal para cada ciudadano y deberá ser remunerado conforme a su cantidad y calidad.

Tal y como se explica en los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, los nativos de la isla se integran al fomento de una cultura más racional de la economía, en la que es necesario preservar la ética, el sentido del deber y la sensibilidad política para mejorar el comportamiento cotidiano, en pos del incremento de los niveles de producción y del nivel de vida.

Aunque todavía son insuficientes los resultados en áreas como la producción de leche, carne y arroz, en el último quinquenio se aprecian logros ostensibles sobre todo en el aumento de oportunidades existentes en las diversas formas de gestión, inclusive las productivas no estatales tendientes a promover la autonomía de los productores e incrementar la eficiencia.

Sobre el fundamento de una política agroindustrial más flexible, pero donde prevalece la propiedad socialista de todo el pueblo, el Congreso campesino arriba a una etapa superior de experiencias, aciertos y también desaciertos que serán abordados por los 700 delegados y alrededor de 150 invitados, entre los que destaca la participación femenina (más del 40 por ciento) y la de los jóvenes (36 por ciento).

Sin dudas, este encuentro parte del testimonio de un sector de la economía nacional en constante transformación que se adecúa a la legislación vigente, en correspondencia a la base productiva para facilitar su funcionamiento eficaz, competitivo y descentralizar el sistema de gestión económica y financiera, sin obviar lo que aún hace falta cambiar para llegar con equidad a la sociedad.

Pero, además, es imprescindible abordar con honestidad y sensibilidad colectiva los obstáculos que hasta hoy frenan el desarrollo de los programas de autoabastecimiento municipal, apoyándose en la efectividad de la agricultura urbana y suburbana, la política de precio y la calidad del producto agropecuario, con mayor oferta de alimentos al mercado interno.

Como una constante de la política interna de la isla del Caribe en el siglo XXI, también el campesinado le corresponderá asumir su liderazgo popular para equilibrar la oferta y demanda, calidad productiva y precios competitivos, a fin de hacer realidad el lema del XI Congreso de la Anap: “Unidos y productivos defendiendo la Revolución Cubana”.

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