
Con la perspectiva de entrega de 210 mil cilindros nuevos de gas este año, la Industria Sideromecánica (SIME) se integra al programa nacional de tecnologías avanzadas para satisfacer las necesidades domésticas de la población cubana. (Foto: Michel Ortega)
Con la perspectiva de entrega de 210 mil cilindros nuevos de gas este año, la Industria Sideromecánica (SIME) se integra al programa nacional de tecnologías avanzadas para satisfacer las necesidades domésticas de la población cubana.
Como parte de una estrategia gubernamental contemplada en la política energética, desde diciembre de 2013, la venta liberada de gas licuado comenzó en el municipio especial Isla de la Juventud, extendiéndose a La Habana y Santiago de Cuba, con el acierto de garantizar la distribución y comercialización adicional y a precios no subsidiados.
Al tener en cuenta el salario promedio del trabajador estatal, la opinión pública generalizada considera alto el precio actual del beneficio, pues se debe abonar 155 pesos (moneda nacional) por cada recipiente de gas y el alquiler a 500 pesos, aunque también la medida es asumida como una alternativa adicional y aceptable, porque no afecta la venta normada asignada a cada núcleo familiar.
Actualmente, la refinería “Ñico López” de La Habana, es la principal productora del preciado producto derivado del petróleo, por lo que se aumenta la capacidad actual de distribución, a partir de un parque de 20 nuevos camiones y el incremento de la capacidad de almacenamiento, además del control automatizado de los cilindros de gas que el año precedente ascendió a 100 mil.
También la Empresa Conformadora de Matanzas (CONFORMAT) “Noel Fernández”, de la occidental provincia, ratifica su condición de líder de productos de calidad, al recuperar los depósitos de 100 libras y alargar la vida útil de las llamadas calabacitas de 10 kilogramos, como industria del programa nacional de gasificación, avalada por la experiencia de casi tres décadas.
Otra noticia importante del SIME, está relacionada con la empresa MIDAS, única de su tipo en Cuba para fabricar resistencias eléctricas y que prevé un millón de estas unidades para la habilitación de las hornillas de uso familiar antes del cierre de 2014.
Para esto, sus 220 trabajadores se incorporan a un plan de alta productividad y calidad que garantiza resistencias de vida útil de unas 2 400 horas, gracias a la tecnología avanzada de máquinas accionadas ininterrumpidamente en tres jornadas diarias de labor.
De esta forma, el proyecto de transformación socioeconómico en Cuba adquiere especial vigencia, de acuerdo a la perspectiva de nuevas inversiones, el mantenimiento constructivo y las reparaciones capitalizables con soluciones para el uso eficiente de la energía.
