Vida y estilo en familia

La familia cubana aspira a renovarse cada día en lazo indestructible de confianza, amor y seguridad, como parte de la cultura e idiosincrasia que en la isla caribeña marca diferencias para el mundo moderno actual.

La familia cubana aspira a renovarse cada día en lazo indestructible de confianza, amor y seguridad, como parte de la cultura e idiosincrasia que en la isla caribeña marca diferencias para el mundo moderno actual.

La familia cubana aspira a renovarse cada día en lazo indestructible de confianza, amor y seguridad, como parte de la cultura e idiosincrasia que en la isla caribeña marca diferencias para el mundo moderno actual.  

Jurídicamente amparada por un cuerpo legal promulgado en 1975, los hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos acceden al privilegio de un Código de la Familia, que incluye regulaciones sobre el matrimonio, el divorcio, las relaciones paterno-filiales y la obligación de dar alimentos, adopción y tutela, a lo que se suman otras disposiciones de amplio beneficio humanista.

Mediante el presupuesto del Estado, la seguridad social garantiza la protección a personas necesitadas por estar impedidas para el trabajo y no contar con familiares que le brinden apoyo, a lo que se suman los hogares de niños sin amparo filial, creados en 1984 para socorrer a huérfanos o abandonados.

Al proporcionarles educación, atención médica y alimentos, hasta llegar a una edad y propósito edificante dentro de la comunidad, estas instituciones reivindican el derecho humano de hacer felices a quienes por una causa u otra, fueron privados del amor de los padres naturales.

Pero, la atención a la familia es una constante mayor durante estos tiempos de transformaciones socioeconómicas en Cuba, donde diversos proyectos de educación y cultura trascienden el marco gubernamental para insertarse en el cambio de mentalidad esperado, desde una óptica realista y oportuna en cada núcleo hogareño.

Por ello se retoman costumbres y enseñanzas que desde antaño contribuyen al fortalecimiento de las relaciones intrafamiliares, los vínculos de ayuda, de respeto recíprocos entre sus integrantes y el rol fundamental de los adultos en la creación de patrones básicos a imitar por las generaciones que le siguen.

La sociedad recaba de padres y maestros que presten mayor apoyo a la formación ética, de valores humanos y conciencia ciudadana, por lo que es necesario dedicar más tiempo y atención a los sueños de los niños y adolescentes de hoy, si se quiere que mañana sean hombres y mujeres saludables para la sociedad.

Existen aspectos claves en esa educación, si se tiene en cuenta el escuchar y responder de acuerdo a la demanda de los más pequeños, hacer entender cuál es el camino correcto y las adecuaciones requeridas para llegar a la meta esperada, sin desilusionar y atentos a guiar por caminos positivos, desde un testimonio digno a imitar.

Alimentar cada día los sueños y hacer de los reveses victorias, también puede ser una vía para darle sentido a cada persona y reafirmarla en valores imperecederos, de los cuales se pueda enorgullecer la familia cubana.

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