
Vilma Espín, heroína de la historia cubana. Foto tomada de Internet.
Hablar de Vilma Espín es referirse a la combatiente, la madre, la amiga, la compañera de trabajo, la federada o simplemente a la mujer, la heroína que caló hondo en el corazón de los cubanos.
Vilma Espín Guillois nació un 7 de abril de 1930, en Santiago de Cuba, de ahí que no es posible dejar de recordarla un día como hoy, en que celebraría su cumpleaños 89.
Es secreto a viva voz, su apuesta porque las cubanas asumieran la defensa de la patria, anhelo que se ve materializado desde las guerrilleras en la Sierra Maestra hasta aquellas que en la actualidad optan por el Servicio Militar Voluntario Femenino.
Como revolucionaria incansable, Vilma llevaba siempre una sonrisa para transmitir seguridad y la vez rectitud ante los retos más grandes. Acompañada siempre de su voz delicada y firme, nunca dejó de reclamar el papel activo e igualitario de la mujer dentro de la sociedad.
Según su amiga, la también combatiente Asela de los Santos, en ella “sobresalía un sentido muy alto de la justicia, el compromiso con la verdad, su rechazo tajante a la mentira, su alejamiento de lo banal y superficial (…). Transformar mentalidades, modificar costumbres y educar fueron algunas de las razones de ser de su vida”.
La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que cuenta con más de cuatro millones de integrantes, recuerda también este 7 de abril el legado de su fundadora, combatiente clandestina, guerrillera y alma de la agrupación femenina.
De total acuerdo con las palabras del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, incluidas en su reflexión del 20 de junio de 2007, “el ejemplo de Vilma es hoy más necesario que nunca”, pues mucho se necesita multiplicar su legado.
