
La Gran Revolución Socialista de Octubre dirigida por Vladímir Ilich Lenin. Foto: Radio Rebelde.
A 101 años del triunfo de la primera Revolución Socialista del orbe, Vladimir Ilich Lenin y su obra viven entre los cubanos, así como en las mentes y corazones de millones de seres humanos de diversas latitudes.
En medio del controvertido mundo actual y, a pesar de los vaivenes de la izquierda y de la derecha a escala internacional, el socialismo continúa siendo la esperanza vital para los desposeídos.
Ello acontece en la medida en la que el capitalismo, en su fase imperialista, hace cada vez más ricos a la minoría, a costa de convertir en cada vez más pobres a la mayoría.
La vigencia del leninismo en la actualidad se valida, por ejemplo, con el hecho de que la Revolución cubana se mantenga invicta, contra viento y marea.
Simboliza una peculiar lección histórica que los habitantes de la mayor de las Antillas continúen fieles a la ideología revolucionaria del proletariado, en abierto desafío al imperio más poderoso que ha conocido la humanidad.
Especial aval representa la actual continuidad generacional de la Revolución, que demuestra la fidelidad al legado de José Martí y Fidel Castro.
Otra demostración del impacto de la Gran Revolución Socialista de Octubre, es que a pesar de los reveses en Europa del Este, varios países asiáticos como China y Vietnam se mantienen en el camino de la construcción de la nueva sociedad.
Como lo concibió Lenin, en su momento, la paz y el respeto al derecho de las naciones continúa siendo premisa indispensable para la supervivencia humana.
Las fuerzas progresistas creen que como expresara el Comandante en Jefe “un mundo mejor es posible”.
No hay dudas, en pleno siglo XXI, que Lenin y el socialismo existen como esperanza de vida, especialmente para Asia, África y América Latina.
