
Foto: Cubahora
El acorazado de segunda clase de la Armada de los Estados Unidos, Maine, se comenzó a construir en el Astillero Naval de Nueva York el 17 de octubre de 1888 y no fue sino hasta casi siete años después -17 de septiembre de 1895- cuando se le consideró apto para el servicio.
Según el sitio digital EcuRed, alcanzó fama mundial tras su explosión en la bahía de La Habana, sirviendo como pretexto para la declaración de guerra de la nación norteña a España.
El Maine estuvo fondeado en el puerto de la capital cubana durante tres semanas, hasta que el 15 de febrero de 1898, a las 21:40 hora de Cuba, una violenta explosión en su interior, lo hizo hundirse con rapidez. Investigaciones posteriores determinaron que varias toneladas de pólvora habían detonado.
Al ocurrir el estallido, la mayor parte de la tripulación, compuesta por 355 personas: 26 oficiales, 290 marineros y 39 infantes de marina, estaba durmiendo, o descansando, pero la alta oficialidad del acorazado se encontraba en tierra en ese momento.
Un total de 266 personas perdieron la vida, ocho de ellos fallecieron horas más tarde debido a las lesiones sufridas.
El acorazado Maine fue el primer buque estadounidense que en sus motores tenía previsto una alta capacidad que favoreciera su capacidad de combate; su construcción duró nueve años, debido a las limitaciones de la industria norteamericana en ese momento. Sus motores tenían en total nueve mil 293 caballos de fuerza.
Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana
El Gobierno de Estados Unidos utilizó el suceso como pretexto para declarar la guerra a España e inmiscuirse en la contienda que Cuba libraba contra el régimen colonial y que prácticamente estaba ganada por la mayor de las Antillas.
Un informe sobre la explosión fue al Congreso pero lo engavetaron. Otro en que se pedía autorización para entrar en guerra con el país europeo, prosperó en medio de una gran trifulca.
En la comisión de relaciones exteriores del Senado se presentó un anteproyecto de resolución conjunta, en el cual se exigía la renuncia de España de su soberanía sobre Cuba y autorizaba a emplear la fuerza para cumplir los fines planteados.
El 19 de abril el Congreso norteamericano adopta una resolución conjunta en la que se declara que “el pueblo de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente”.
El documento final era engañoso, aunque fue recibido por los patriotas cubanos como un reconocimiento de la lucha y sus méritos, y así la percibió también el pueblo norteamericano.
El 25 de abril es declarada oficialmente la guerra, aunque desde el 22 se establece un bloqueo naval. El 22 de junio se produce el primer desembarco de soldados estadounidenses al este de Santiago de Cuba, en un lugar conocido por Daiquirí, que previamente había sido liberado por fuerzas mambisas.
La historia no oculta la verdad
Múltiples investigaciones que involucraron a diversos especialistas a través de los años demostraron que con fines políticos, los norteamericanos fueron capaces de asesinar a su propia gente en su mayoría trabajadores inocentes.
El destacado historiador cubano Eliades Acosta Matos, ex director de la Biblioteca Nacional José Martí, ofreció en 1998 una entrevista a The New York Times en la que considera que el Gobierno de ese país provocó la explosión para tener una justificación que le permitiera intervenir en el conflicto.
En aquellos momentos declaró: “Hubo estadounidenses que murieron por la libertad de Cuba, y esto debe ser reconocido. Sin embargo, otros querían anexarse, y deben ser criticados”.
Mikhail Khazin, un economista ruso, publicista y presidente de la firma consultora Neokon, ofreció en 2008 una entrevista a Komsomolskaya Pravda, sobre cómo los tiempos difíciles hacen cambiar la psicología de la sociedad uniéndola. Como ejemplo señaló: “Los estadounidenses volaron su propio acorazado Maine”.

