
Barranquilla 2018 constituye un gran reto para el deporte cubano. Foto: Internet.
Los Juegos Centroamericanos de Panamá 1970 marcaron el inicio de una hegemonía cubana, que solo han perdido en dos ocasiones, ambas por ausencia de nuestra delegación.
En tierras istmeñas, Cuba alcanzó 98 medallas de oro, 61 de plata y 51 de bronce por 38 cetros, 46 subcampeonatos y 40 terceros lugares de los mexicanos.
Un salto a la actualidad. En Veracruz 2014, en los vigesimosegunda edición de las citas regionales, los aztecas plantaron cara a la comitiva antillana.
Penúltimo día. Los anfitriones al frente, pero finalmente cedieron ante la calidad de el gran dominador del área. Cuba conquistó 123 pergaminos dorados, con 66 subtítulos y 64 bronces por 119 coronas, 106 de plata y 111 terceros peldaños de su gran rival histórico.
La nación caribeña logró quebrantar la programación de pruebas no olímpicas que favorecían a los locales. En el éxito enfatizo las hazañas de nuestars mujeres.
Marlies Mejías fue la reina: triunfos en ómnium, velocidad, ruta, persecución individual y colectiva. Muy cerca estuvo la velocista Lisandra Guerra, con cuatro títulos. Además, sobresalen ciclistas, judocas, tiradoras, balonmanistas, basquetbolistas, voleibolistas de playa y el grupo de exponentes del atletismo.
En general, la historia de los centrocaribes las dos naciones con mayor cosecha dorada histórica son Cuba (mil 749 preseas) y México (mil 235), a pesar de tener los criollos tres inasistencias y sus contrarios más potentes participar en todas las justas.
El periodista Enrique Montesinos escribió cierta vez unas cifras esclarecedoras. Esos logros deportivos de Cuba son sorprendentes con apenas algo más de 11 millones de habitantes, mientras que México posee 123 y Colombia 49, respectivamente.
Como sabemos, Cuba estuvo cerca de caer a la segunda plaza en la más reciente cita. El camino es bastante más difícil cuatro años después y la expectativa vuelve a ser situarse en la cima.
Los oponentes han mejorado mucho. Los colombianos tienen la alegría de albergar el certamen y tendrán a su disposición algunas disciplinas favorables que no son olímpicas, entre ellas el patinaje, donde son punteros en el planeta.
Por otra parte, nosotros hemos mostrado retroceso en especialidades que antes dominábamos: sobre todo en las colectivas, con el voleibol en primera fila. También hemos cedido en esgrima y levantamiento de pesas.
Ni en la pelota vamos seguros. La caída del campo socialista y el adjunto bloqueo incrementado nos han hecho muchísimo daño, sin negar fallas propias, la masividad golpeada en sitio doloroso.
Beijing 2008 y los Panamericanos del 2015 mostraron nuestros pasos atrás, avisado en Veracruz hace algo más de tres años. No obstante cierta recuperación experimentada en Londres 2012 y Río de Janeiro 2016 el reto sigue siendo grande.
Se labora por avanzar en el sector a partir de las transformaciones indispensables que deben realizarse sin lentitud ni festinación, con los pies sobre el suelo, jamás los sueños al olvido, mucho menos los valores.
Como expresó Fidel Castro el 16 de septiembre de 1987, en el recibimiento a la delegación cubana participante en los X Panamericanos efectuados en Indianápolis: “Hay principios que están por encima de todos los demás; están por encima, incluso, de todas las medallas de oro (…)”. Y hacia Barranquilla vamos con la dignidad de ser el movimiento deportivo más puro del planeta.
