La amistad, el diccionario la define como el afecto desinteresado que existe entre las personas, pero, como de costumbre, se queda corto en la definición.
Primero, la amistad puede surgir entre una persona y un animal y son numerosos los ejemplos; segundo, también puede ocurrir entre dos animales, incluso de especies diferentes.
Esto es bastante complejo y puede llegar a ser difícil de comprender para los seres humanos sin sensibilidad o carentes de comprensión ¿Qué pasa por la mente de un animalito, un camello por ejemplo, que se hace inseparable de un perro? No es fácil de saber.
Entre las muchas explicaciones que usted puede encontrar en Internet se dice que la amistad surge entre personas con intereses, inquietudes y sentimientos comunes y confianza mutua. Pero eso es también relativo porque puede haber intereses comunes, incluso confianza sin que por ello sea amistad.
Al contrario hay relaciones amistosas que llegan a superar en fortaleza y compromiso a las relaciones familiares y amigos que son capaces de sacrificios incomparables.
La amistad es algo tan complejo y tiene tantas aristas y variantes que resulta casi imposible de descifrar o de explicar con certeza. Desgraciadamente no siempre que depositamos nuestra confianza o entregamos nuestra amistad somos igualmente correspondidos y en muchas ocasiones somos engañados con falsos sentimientos, lo que, ciertamente, es un crimen.
Existen personas dadas a ofrecer fácilmente su amistad sin compromiso alguno mientras que otros son cautos y hasta desconfiados a la hora de entablar un vínculo amistoso.
Hay quienes consideran que la amistad verdadera no existe y recelan de quienes se le acercan como amigos, pero esos están equivocados y por eso nunca podrán disfrutar de ese entrañable sentimiento.
La amistad tampoco es dogal ni esclavitud; los amigos pueden estar en desacuerdo, disentir y hasta enojarse transitoriamente por alguna divergencia de ideas, pero al final las aguas toman nuevamente su nivel y no se guardan rencores.
Es indiscutible que la amistad es el más sublime de los sentimientos, aunque muchos afirmen que esa característica le corresponde al amor. Una amistad verdadera supera todas las barreras.
Hay sobrados casos de amistades verdaderas, forjadas en los avatares de la vida y con profundas e indestructibles raíces, muchas de ellas nacidas al calor de las buenas obras.
El sitio digital de TeleSur publica una corta lista de amistades que provocaron cambios en la historia y la encabezan con Fidel Castro y Hugo Chávez, quienes sentaron las bases para pasaron por alto la rigidez protocolar propia de relaciones entre mandatarios e inculcaron esa nueva manera de interacción entre los líderes progresistas latinoamericanos.
Ya el Comandante en Jefe había disfrutado de relaciones entrañables con otros grandes hombres como Oswaldo Guayasamín, Gabriel García Márquez y Nelson Mandela, por ejemplo. Un bello ejemplo de que la amistad puede romper fronteras y trascender credos.

