Crónica de lunes: la mentira

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver
proverbio judío

La palabra mentira tiene más significados de los que nos imaginamos, aunque su principal acepción, una aseveración que resulta no ser cierta es la más peligrosa.

Según el lexicón se trata de una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa, sin embargo, recoge también como mentiras esas manchas blancas que salen en las uñas, que en terminología científica se identifican como leuconiquia y sobre las cuales se han tejido muchas leyendas.

Antiguamente cuando a un niño le aparecían esas manchitas solía decírsele que cada una de ellas representaba una mentira que había dicho.

Algunas personas piensan que son síntomas de fallas en la salud, por ejemplo, déficit de calcio, pero eso tampoco es cierto. La explicación es bien distinta, las pequeñas máculas aparecen a causa de microtraumas en la raíz de las uñas.

Morderse las cutículas o cortarlas demasiado, teclear con fuerza en la computadora, toquetearse mucho las uñas o darles golpecitos contra la mesa puede provocarlas.

En Cuba usamos mucho la palabra mentira para designar errores en alguna tarea, sobre todo cuando pintamos una pared y la brocha o rodillo deja de cubrir una pequeña porción de la superficie; entonces algún observador pasivo –es decir, que no tiene una brocha en la mano– nos advierte: “Oye, dejaste una mentira ahí”.

De esta aceptación se excluyen los huecos que nos dejan en el pelo los barberos inexpertos, a esos les llamamos cucarachas.

Mentira se le llama también al error involuntario en un texto manuscrito o impreso, es decir, la errata y al crujido que se produce al estirar la articulación de los huesos, sobre todo en los dedos de las manos.

Pero, aquí no acaba la cuestión, porque la mentira, esa afirmación contraria a la verdad, tiene varios matices, por ejemplo, la mentira piadosa, aquella que se dice con la intención de no causar pena: “Dice el doctor que pronto vas a salir del hospital”, pero no le aclara que lo hará en una caja de madera; o bien: “Yo sé que tu mujer te quiere; espérala que pronto va a volver”. Estas, muchas veces hacen más daño que la verdad monda y lironda.

La expresión de mentira es una locución adverbial con dos significados: algo que se dice o se hace de broma: “Oye, no te muevas que tienes una araña en el hombro” y cuando el aludido –que padece aracnofobia– se recupera del desmayo, le dicen “era de mentira”.

El otro significado de la frase alude a objetos falsos que representan ser verdaderos, como un revolver “de mentira”.

Parece mentira es también una frase muy usada que indica sorpresa o incredulidad y muchas veces va cargada de reproche: “Parece mentira que se haya muerto Manolo, tan saludable que parecía”, o bien, “Parece mentira que trates así a tu esposa, ella que te quiere tanto”.

Se atribuye a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, la frase: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Aunque no hay evidencia certera de que haya sido su autor, definitivamente es una buena síntesis de los desastres que pueden desencadenar las falsedades cuando algunos la usan a su favor sin el menor escrúpulo, por ejemplo, los gobernantes de los Estados Unidos cuando quieren justificar una agresión contra otro país.

La falsedad es una da las cosas más denigrantes del ser humano, no por gusto está entre los Diez Mandamientos que, según el Antiguo Testamento, Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí y Jesucristo confirmó con su palabra y su ejemplo. El octavo dice: “No dirás falso testimonio ni mentirás”.

Otros pensadores se han pronunciado al respecto. El filósofo de la Grecia Antigua, Aristóteles, asegura que “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad” y el prócer estadounidense Abraham Lincoln manifestó “Nadie tiene la memoria suficiente para mentir siempre con éxito”. O como dice el refrán: “Más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo”.

Por su parte, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, refiriéndose a los gobiernos pre-revolucionarios, afirmó en un discurso: “Nos casaron con la mentira y nos han obligado a vivir con ella en vergonzoso contubernio; nos acostumbraron a la mentira, y nos asustamos de la verdad. Nos parece como que el mundo se hunde cuando una verdad se dice, ¡como si no valiera más la pena de que el mundo se hundiera, antes de que vivir en la mentira!*

Mentiras comunes:

“Te juro que yo no soy casado”; “Acabo de ver un platillo volador”; “Mamá, yo no me comí el dulce”; “En el año 2000 se acabará el mundo”; “Mamá, me duele la pancita, no me mandes hoy a la escuela”, “El pescado que se me escapó era así de grande”; “No lo voy a hacer más”; “Mañana mismo dejo de fumar”; “Mañana empiezo a hacer dieta”; “No puedo vivir sin ti”; “Nunca había querido a alguien como te quiero a ti”.

*Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, primer ministro del Gobierno Revolucionario, en la sesión plenaria celebrada por el Comité Conjunto de Instituciones Cívicas Cubanas, el 16 de marzo de 1959 en el salón de actos del Colegio Médico Nacional.

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