Crónica de lunes: la verdad

Imagen tomada del blog La antigua Biblos

“Es tan fácil mentir”, asegura un tema musical del destacado compositor cubano Adolfo Guzmán y más adelante afirma que “vale más ser valiente y decir la verdad”.

Más recientemente, el poeta y rapero español Rayden, en su tema No nacimos ayer, asegura que:voy a decir verdades hasta que me quede sin voz”.

Es que la verdad es un principio básico de la ética y en su concepto más puro es única e indiscutible; y como suele provocar alergias algunos intentan maquillarla, camuflarla y, en el peor de los casos, ocultarla a toda costa. Pero, como asevera la sabiduría popular “siempre sale a flote”.

O como escribiera José Martí el 8 de marzo de 1882 en la revista venezolana La Opinión Nacional: “[…] la verdad quedará dicha, porque reposa en el fondo de los actos humanos, como la felicidad en el fondo de la muerte” y también escribió en su cuaderno de apuntes que “se debe vivir y morir abrazado a la verdad”. “Es que la verdad no es más que una, y quien la dice cuando los demás tienen miedo de decirla, impera”, sentenció el Apóstol.

Sin embargo, muchos temen a la verdad, aun diciéndose martianos y como la criatura nocturna que teme a la luz y huye para esconderse en la sombra, ellos corren a refugiarse en la oscuridad de la omisión o la mentira.

Temen, porque, como escribiera en el siglo XVII el científico y escritor alemán Georg Christoph Lichtenberg, “Es casi imposible llevar la antorcha de la verdad a través de una multitud sin chamuscarle la barba a alguien”.

Mas, aun a riesgo de salir chamuscados, siempre es mejor apegarse a la verdad sin temor alguno, pues el simple hecho de la sinceridad baña de luz al ser humano y hace que allá adentro, de lo profundo del alma, nazca la tranquilidad.

En ocasiones la verdad tiene filo, como la cuchilla del cirujano, intimidante pero imprescindible cuando de extirpar tumores sociales se trata. Por eso, si puede ponérsele anestesia mejor, pero si no hay que aguantar el dolor.

El inolvidable Comandante en Jefe, Fidel Castro, enseñó al mundo entero, con su propio ejemplo, el valor de la sinceridad. Ya muy temprano en el nacimiento de la Revolución Cubana expresó*: “Nos casaron con la mentira y nos han obligado a vivir con ella en vergonzoso contubernio; nos acostumbraron a la mentira, y nos asustamos de la verdad. Nos parece como que el mundo se hunde cuando una verdad se dice, ¡como si no valiera más la pena que el mundo se hundiera, antes de que vivir en la mentira!”

* Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, primer ministro del Gobierno Revolucionario, en la sesión plenaria celebrada por el Comité Conjunto de Instituciones Cívicas Cubanas, en el salón de actos del colegio médico nacional, el 16 de marzo de 1959.

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