Hay eventos que provocan la inspiración artística y así surgen obras de literatura, plástica, dramaturgia y música.
Entre esos eventos resaltan las guerras, que con su inmensa carga de dolor y heroísmo enervan los sentimientos en las personas con sensibilidad y hacen aparecer a las musas.
Son numerosas las piezas musicales surgidas al calor de la contienda y casi todas trascienden en el tiempo por su fuerza emotiva, sembrándose profundamente en la preferencia popular, como es el caso de La bayamesa, de Cuba.
Otros temas musicales que ya existen, al ocurrir el evento, son modificados o inscritos en la antología más conmovedora de la nación.
En esta ocasión presentamos a nuestros lectores una bella canción de amor por la patria; la despedida de un joven que parte a enfrentar al enemigo que ha invadido su país.
La canción surge en Italia, durante la Segunda Guerra Mundial, en apoyo a los guerrilleros (partisanos) que, tanto en las ciudades como en los campos, hicieron resistencia a las tropas fascistas.
De su autor nada se sabe; se cree que es la adaptación de otro canto entonado en el siglo XIX por las trabajadoras de los arrozales de la región de Parma.
Ellas cantaban quejándose de su dura vida pues, apenas se levantaban muy temprano en la mañana, debían ir a enfrentar una ardua labor entre mosquitos y otros insectos. “¡Oh madre mía, oh qué tormento! Yo te invoco cada día. El jefe erguido con su bastón y nosotras inclinadas para faenar. Y cada hora que aquí pasamos perdemos la juventud. Pero vendrá un día en que todas nosotras trabajaremos en libertad”, dice la letra de este canto, y entre verso y verso se inserta el estribillo “Oh bella ciao” (Oh bella, adiós).
En la variante que nació al calor de la defensa del pueblo italiano contra el fascismo se mantiene ese estribillo, pero la letra es un reclamo a la paz y la libertad, a la vez que al amor.
En ella el protagonista le pide a un guerrillero que lo lleve con él para sumarse a la lucha, pues esa mañana ha despertado y descubierto que su país ha sido invadido por tropas extranjeras.
“Oh, partisano, llévame contigo, porque me siento morir”, le dice. A continuación le pide: “Y si muero como partisano, tú me debes sepultar. Entiérrame en una montaña a la sombra de una bella flor” para que “la gente que pase me digan, oh, que bella flor. Esta es la flor de un partisano muerto por la libertad”.
Poesía, amor por la patria y por la amada que deja atrás, colman el texto de esta bella canción que se escuchaba en aquellos oscuros años en los que las garras del fascismo y el nacismo se cernían sobre Europa tratando de fundar el imperio más sangriento de la historia humana.
Muchos cantantes la han interpretado y versionado en varios idiomas, incluso en Cuba, en la época ya lejana de mi infancia, cuando los pioneros nos reuníamos a cantar alrededor de una hoguera, entre otras canciones entonábamos una variante en español: “Y si muero en el combate, toma en tus manos mi fusil”.
Bella ciao
(Versión en italiano)
Stamattina mi sono alzato,
o bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao,
Stamattina mi sono alzato
E ho trovato l’invasor.
O partigiano portami via
o bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao,
O partigiano portami via
Che mi sento di morir.
E se io muoio da partigiano
o bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao,
E se io muoio da partigiano
Tu mi devi seppellir.
E seppellire lassù in montagna,
o bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao,
E seppellire lassù in montagna
Sotto l’ombra di un bel fior.
E le genti che passeranno
o bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao,
E le genti che passeranno
Mi diranno o che bel fior.
È questo il fiore del partigiano
o bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao,
È questo il fiore del partigiano
Morto per la libertà.
È questo il fiore del partigiano
Morto per la libertà.
(Traducción al español)
Esta mañana me levanté,
oh bella, adiós; oh bella, adiós; oh bella, adiós, adiós adiós
esta mañana me levanté
y descubrí al invasor.
Oh, guerrillero, llévame contigo,
oh bella, adiós; oh bella, adiós; oh bella, adiós, adiós, adiós
oh, guerrillero, llévame contigo
porque me siento morir.
Y si muero como guerrillero,
oh bella, adiós; oh bella, adiós; oh bella, adiós, adiós, adiós
y si muero como guerrillero
tú debes sepultarme.
Entiérrame allí, en las montañas,
oh bella, adiós; oh bella, adiós; oh bella, adiós, adiós, adiós
entiérrame allí, en las montañas
a la sombra de una bella flor.
Y la gente que pasará,
oh bella, adiós; oh bella, adiós; oh bella, adiós, adiós, adiós
y la gente que pasará
me dirá: ¡Oh, qué bella flor!
Esta es la flor del guerrillero,
oh bella, adiós; oh bella, adiós; oh bella, adiós, adiós, adiós
esta es la flor del guerrillero
muerto por la libertad.

