Crónica de lunes: apellidos, los más abundantes

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid; su segundo apellido le viene por la localidad en la que nació. Foto: Historia de España

En una edición anterior de esta Crónica de lunes abordamos el tema de los apellidos y el origen de algunos de ellos, relacionados con topónimos u oficios, y en esta ocasión continuamos sobre el tema.

En esta oportunidad escribimos de los que más se repiten en los países de idioma hispano y, a falta de una fuente más exacta, utilizamos la guía telefónica de La Habana para tener una idea de las proporciones de cada uno de ellos. También se contabilizaron solo los que aparecen como primer apellido, o heredado del padre, por lo que las cifras resultan inferiores a la realidad.

Atendiendo a ese método parece ser que el más abundante es Rodríguez, aunque otras fuentes consultadas, como páginas especializadas en heráldica, lo ubican en el tercer puesto.

Este apellido es un patronímico, que si usted leyó la Crónica de lunes anterior recordará que son los que se derivan del nombre del progenitor masculino, en este caso de Rodrigo o Rodericus, de origen germánico latinizado como Roderici, y que significa reino glorioso o rico en gloria.

Es originario del antiguo reino de León, en la España actual. Su origen se remonta a la Edad Media, probablemente anterior al siglo XI. Recordemos que el personaje principal de uno de los más importantes cantares de gesta1, El cantar del mío Cid, se nombraba Rodrigo Díaz de Vivar.

En la guía telefónica de la capital cubana encontramos cerca de ocho mil 700 personas que tienen a Rodríguez como primer apellido.

En segundo lugar, con unas ocho mil entradas de registro, se encuentra González. Este tiene un origen muy parecido a Rodríguez, es también español y patronímico que se deriva del nombre propio Gonzalo, muy común durante toda la Edad Media. Su origen es visigodo2 cuando este pueblo germánico estableció un reinado prácticamente en toda la península ibérica a excepción de las regiones norteñas de Asturias, Cantabria y el país Vasco.

La enciclopedia colaborativa en Internet, Wikipedia, lo sitúa en el segundo lugar y asevera que es el más común en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

En América Latina es el apellido más común principalmente en Argentina, Colombia, Uruguay, Chile​ y Paraguay, aunque, como usted se habrá podido percatar, también en Cuba también abunda.

Según nuestra pesquisa, en tercer lugar se encuentra Pérez, con cerca de siete mil habaneros clientes de servicios telefónicos que lo llevan como primero. Es también de los más abundantes en todos los países hispanoparlantes.

Existe la creencia de que es de origen sefardí3, pues en las listas de investigados por la Santa Inquisición aparecen muchos sospechosos de practicar secretamente el judaísmo. Es un error, pues esas listas coinciden con la proporción de apellidos de origen español.

Se remonta también a la Edad Media, al producirse la transición entre el nombre Petrus a Pere, al que luego se le suma la letra zeta como los patronímicos castellanos a los que se adiciona el sufijo “ez”. Petrus es un nombre de origen arameo que significa piedra.

Tenemos a Hernández, otro apellido patronímico muy similar a los vistos con anterioridad; documentado desde el siglo XV, quiere decir hijo de Hernán o de Hernando. Se cree que es tomado del nombre del rey don Hernando.

Su origen no puede desligarse del nombre Fernando surgido a partir de Ferrán, que significa esforzado guerrero, derivación de la palabra celta har, traducida por guerra y poder. En el dialecto catalán se conserva igual a su origen, Ferrán.

Entre los hombres célebres que llevaron por nombre Hernando está el apellidado de Soto, quien pasó largos ratos acompañando a Atahualpa –prisionero del conquistador Francisco Pizarro–, quien llegó incluso a enseñarle a jugar al ajedrez al inca y se opuso sin éxito a su asesinato.

Otro de los apellidos que abunda en los países hispanoparlantes es García. De origen vasco, fue en Navarra donde se utilizó por primera vez, según el filólogo e historiador Menéndez Pidal, en los años 789 y 791.

Procede del nombre propio García o Garsea, que proviene a su vez de la palabra vasca kartze-a, cuyo significado es “el oso”. En Asturias aparece registrado en un documento del año 812, expedido por el rey Alfonso II, el Casto.

Díaz es otro patronímico abundante en España y los países de habla hispana. Surge de la palabra día, pero al contrario de lo que pudiera pensarse, no de la que designa al período de 24 horas, sino de la contracción del nombre Diago, que a su vez parte de Santiago y éste del latín sanctus lagus. Las familias más antiguas que llevaron este patronímico son de Galicia, León, Asturias y Cantabria.

En aras del tiempo y el espacio dejamos este tema aquí, no sin antes mencionar otros que encontramos como los apellidos más usados en nuestro rico idioma español, estos son: Fernández, el que encontramos alrededor de tres mil 850 veces como primero en la guía telefónica de La Habana; Martínez, tres mil 800; López, tres mil 300; Sánchez, dos mil 750; Álvarez, dos mil 640; Gómez, mil 600; Cabrera, mil 100, Alfonso y Delgado, 990 veces, y Alonso, 810.

Notas del autor:
1 Cantar de gesta: poema épico. Por lo general en versos, es una obra literaria que relata las hazañas de una persona, grupo de personas o un acontecimiento casi siempre de guerra. La Ilíada es un cantar de gesta.
2 Visigodo: Se dice de una de las dos ramas del pueblo germánico de los godos que entre los siglos VI y VIII fundó un reino en Hispania, con capital en Toledo. Se dice también de sus individuos. Diccionario © Espasa Calpe, S.A.
3 Sefardí o sefardita: Se dice del judío originario de España. Diccionario © Espasa Calpe, S.A.

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