
Foto: Radio Cadena Agramonte
La fidelidad es una de las más bellas cualidades que pueden exhibir los seres vivos, no solo las personas, pues ejemplos de ésta sobran entre mascotas y personas y hasta entre dos animales.
Y me vienen a la mente unas imágenes conmovedoras, aparecidas hace algún tiempo en Internet, en las que un perro, aun a riesgo de su propia vida, se niega a abandonar a otro can que le acompañaba hasta que fue atropellado por un auto en una concurrida carretera.
De la fidelidad de las mascotas nadie puede dudar, en especial de los perros. Una estampa de mi niñez, ya publicada en este sitio, es la de Canelo, el perro del que su amo trató de deshacerse infructuosamente varias veces hasta que lo llevó a cientos de kilómetros de distancia, metido en un saco y dentro del maletero de su auto y aún así el animalito se las agenció para regresar.
Y aunque se dice que los gatos no son fieles a sus dueños, está el caso de Holly, la gata de los esposos Jacob y Bonnie Richter, que recorrió 306 kilómetros para, sorprendentemente, llegar a reunirse con sus idolatrados amos.
Quizás algunas personas piensen que estas no son más que reacciones debidas a dependencia, que no son sentimientos ni acciones meditadas, solo instinto. Respetando criterios, no lo creo, menos en animales cuyos ancestros salvajes no vivían en colectivos socialmente estructurados.
¿Y qué hay de las personas? La fidelidad es el comportamiento más importante entre dos o varios seres para definir las relaciones humanas. El diccionario, como siempre, se queda corto en su definición. No explica que se trata de lealtad, respeto, aprobación, confianza, franqueza y honestidad. De no traicionar jamás a quién o qué se profesa.
La fidelidad puede existir entre dos personas, por ejemplo en una pareja marital, entre amigos, entre subordinados y superiores, entre correligionarios o de estos hacia sus líderes.
Pero también existe entre los creyentes y las deidades y los preceptos que ellas representan. Es, además, la entrega hacia un ideal o una causa, que en muchos casos hace que le demos mayor prioridad que a la propia vida. Cuba atesora en su historia miles de ejemplos de fidelidad absoluta hacia las causas de la libertad y la construcción de una sociedad justa e igualitaria.
Carlos Manuel de Céspedes, que lo dio todo por la independencia; Mariana Grajales, quien entregó a esa causa su más preciado tesoro: las vidas de sus propios hijos; José Martí, que dedicó todas sus energías a la lucha; Máximo Gómez, ejemplo innegable de internacionalismo, y muchos más.
Y entre esa pléyade de próceres y guerreros no puede dejar de mencionarse al mayor ejemplo de lealtad hacia su pueblo y hacia todos los pueblos del mundo, a quien hasta su nombre, por coincidencia histórica, lo define: Fidel Castro, paladín de las más nobles causas, defensor a ultranza de la paz, la verdad, la justicia, el respeto al derecho ajeno y la libertad plena del ser humano.
Por ello, en las nuevas versiones de los diccionarios, la palabra fidelidad debía estar acompañada siempre por el nombre del líder histórico de la Revolución Cubana.
Video publicado en Youtube por NoticiaFull

Está bonita la crónica de hoy, y relacionada con los paradigmas de nuestra Historia, especialmente nuestro líder FIDEL, por demás su nombre significa fidelidad.
ÉXITOS, GILBERTO.