Crónica de lunes: honestidad y dificultades

Foto: Internet

Hay acciones que debían ser cotidianas e inherentes a la conducta de los seres humanos, pero a causa del déficit de valores que rige la sociedad actualmente nos parece extraordinario y nos conmueve cuando alguien las realiza.

Estimularlas y destacarlas es tan efectivo como criticar las malas actitudes en el esfuerzo por erradicar estas últimas y con ello lograr una mejoría de la sociedad.

Veamos un ejemplo digno de mencionar que me contó un vecino hace tan solo un par de días.

Honestidad

Resulta que este vecino tiene un nieto de nueve meses de edad que se enfermó y estaba ingresado en el hospital. La única forma de saber de él era mediante el teléfono celular de la madre, pero ella se había quedado sin saldo. El abuelo contaba con algún dinero en su móvil y decidió hacer una transferencia al de la muchacha, pero a causa de la velocidad con que hay que teclear los datos y su poca experiencia se equivocó al escribir el número del destinatario y transfirió el dinero a otra persona.

Desesperado y contrariado por su error intentó, aunque con pocas esperanzas, recuperar el dinero y llamó al teléfono al que había hecho la transferencia y al no recibir respuesta pensó que no tendría remedio.

Como último recurso le envió un mensaje de texto explicando la situación y cuál no sería su sorpresa al recibir en pocos minutos la llamada del dueño del teléfono, quien lo trató con gran cortesía y de inmediato hizo la correspondiente transferencia de saldo.

Mi vecino agradeció efusivamente al individuo pero éste le respondió con mucha naturalidad que solo había hecho lo que correspondía. Es cierto, pero ¿actúa así la generalidad de las personas? Desgraciadamente, no.

Dificultades

En Cuba no existe un mecanismo legal que obligue a devolver el dinero transferido por error entre dos teléfonos móviles y cuando algo así sucede las funcionarias de atención al cliente de Cubacel se limitan a compadecerse de la persona que cometió el error y orientar que la única posible solución es apelar a la conciencia de quien recibió la transferencia.

Hay que tener en cuenta que los teclados virtuales de los teléfonos celulares suelen ser difíciles de manipular por el escaso espacio y que resulta fácil equivocarse, sobre todo si la persona tiene poca práctica o adolece de problemas en la vista, por lo que el poco tiempo de que se dispone para hacer una transferencia de saldo, sumando a la cantidad de datos que hay que teclear hace difícil la operación.

Para acabar de ponerle las cosas difíciles al usuario sólo se permite una transferencia de saldo cada día, por lo que en el caso que se relata, si no se hubiera recuperado el dinero, la madre del menor enfermo se hubiera quedado incomunicada por 24 horas más.

El servicio de telefonía móvil en Cuba es sumamente caro si te tiene en cuenta la tasa de cambio del peso convertible (cuc) frente a la llamada moneda nacional (cup); por cada minuto de conversación hay que erogar el equivalente aproximado a dos terceras partes de lo que puede percibir diariamente como salario un trabajador estatal promedio.

Además debe tenerse presente que ese dinero es patrimonio del usuario del teléfono y por ello la empresa que brinda el servicio no tiene derecho a controlar ni limitar la forma en que este dispone de su saldo.

La situación es más compleja al ser Cubacel la única empresa de telefonía móvil en el país, lo que no permite opciones a los usuarios.

Por todo lo expuesto y en aras de hacer cada vez más eficiente y amigable el servicio de telefonía celular sería bueno que los funcionarios de la mencionada empresa valoren facilitarles un poco la vida a los clientes.

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