Hay personas que se toman las cosas tan en serio que suelen caer en exageraciones, en ocasiones peligrosas y en ocasiones ridículas… o ambas cosas a la vez.
Si no lo creen, vean este caso que encontré revisando viejos archivos: Un hombre disfrazado de Batman fue detenido por obstruir a la autoridad en la búsqueda de un conductor que huyó luego de provocar un accidente, al norte de la ciudad de Michigan, en los Estados Unidos.
Cuando los policías llegaron al lugar se encontraron a Mark Wayne Williams, vestido con la clásica indumentaria del héroe de historietas, quien había acudido al lugar del accidente y se negó a abandonarlo, por lo que fue arrestado.
No era la primera vez que Wayne, de 33 años de edad, tuvo problemas con las fuerzas del orden por inmiscuirse en su trabajo, encarnando la personalidad del “hombre murciélago”. Anteriormente había sido sancionado a seis meses de libertad bajo palabra y la prohibición de usar disfraces, cuando la policía lo encontró en el tejado de un negocio, armado con un bastón, un aerosol irritante y un par de guantes rellenos de arena.
Claro que este no ha sido el único caso de personas a las que se la va la mano en eso de ayudar a la justicia y tampoco son los únicos exagerados.
Hay quienes solo exageran en lo que dicen: aquellos que capturaron el pez más grande, conquistaron a la mujer más bella, saltaron al agua desde mayor altura y hasta –¿por qué no?– agarraron la borrachera más cruda.
Mientras se mantienen en esa cuerda no pasa nada, los amigos lo conocen bien y se hacen los que se creen sus fábulas y los exageradamente ingenuos se las creen en serio.
Otros exagerados son más peligrosos, porque llevan sus excesos la acción. Son los que de verdad ingieren cantidades estratosféricas de alcohol, comen de manera descomunal, conducen sus vehículos a velocidades desmesuradas y otras cosas por el estilo. Como se ve, algunos se ponen en riesgo a sí mismos y otros, además, a quienes tienen la mala fortuna de cruzarse en sus caminos.
¿Y qué me dice usted de quienes cobran 15 pesos por una libra de tomates, tres pesos por una cebolla mediana, cuatro pesos por una cabeza de ajo, 40 por una libra de carne de cerdo o dos pesos por un vasito de guarapo?
Estos quizás no sean tan peligrosos como el conductor que excede los límites permitidos de velocidad, pero sí que son dañinos y, sobre todo, muy molestos.

SALUDO PERIODISTA.
EXCELENTE CRÓNICA CON LOS EXAGERADOS, MUY ACTUAL SOBRE TODO EL PRECIO EN EL MERCADO, CUESTIÓN QUE SUFRE LA POBLÓN. DECIRLES QUE ESTOS PRECIOS NO SON IGUALES EN TODAS LAS PROVINCIAS Y MUNICIPIOS.
PUEDE UN DÍA DARLE SEGUIMIENTO.