Crónica de lunes: los guapos

Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

Si usted busca en los diccionarios la palabra guapo encontrará varias definiciones, por ejemplo: persona físicamente atractiva, en especial por su rostro; persona que va bien vestida o arreglada, y persona valiente, atrevida, osada; pero el significado de la palabra es más abarcador.

Primero hay que decir que la acepción de persona atractiva o bien vestida les va mucho a los españoles, mientras que los latinos más bien la concebimos como persona valiente, atrevida u osada. Pero la cosa va más allá. Veamos.

Suponga que usted va caminando por una acera estrecha de La Habana Vieja, o pudiera ser de Santiago de Cuba, o Lima, Perú, no importa. Lo importante es que en sentido contrario viene un individuo que avanza balanceando los brazos muy separados del cuerpo para parecer más ancho, igual que haría un gorila. Entonces usted se da cuenta de que el individuo no está dispuesto a cederle el espacio imprescindible de la senda para que usted pueda pasar. Ese es un guapo.

O aquel otro que llega de último a la parada del ómnibus y cuando el vehículo llega empuja al resto de las personas para subir de primero. No importa que entre los que esperaban haya ancianos, niños o mujeres embarazadas; él tiene que demostrar que es quien manda allí.

En los centros de trabajo o estudiantiles, o en los barrios, siempre hay un guapo –puede ser varón o hembra– empeñado en demostrar que es quien lleva la voz cantante y puede hacer lo que le venga en ganas; así como sucede en las manadas de animales donde siempre hay un alfa. En las escuelas es el que les quita la merienda a otros niños o los obliga a hacerle las tareas.

En derredor de los guapos, al igual que sucede en las manadas, siempre hay una o dos personas que vienen a ser como los segundos al mando, quienes ejercen la guapería a la sombra del alfa y también está rodeado de un grupo de adulones que hacen cualquier cosa por no ser objeto de sus maltratos, es decir, antes que les “quiten la merienda” prefieren dársela voluntariamente.

Los guapos suelen cometer sus desmanes porque son de complexión fuerte, porque son agresivos, pendencieros e inhumanos, o simplemente porque son tan indeseables que el resto de las personas prefieren no tener que lidiar con ellos.

Pero, al final, son cobardes y muchas veces ejercen la guapería únicamente como una forma de autoprotegerse de sus propios miedos. Entonces, cuando alguien se les enfrenta, su agresividad se desvanece como el azúcar en el agua. En Cuba hay un refrán que asegura que los guapos siempre mueren a manos de un cobarde.

¿Quieren ejemplos concretos de guapos? La mayoría de los presidentes de los Estados Unidos que se creen con derecho a obligar al resto de los países a actuar según su criterio.

Ese tipo de guapos son terroristas. La guapería está entre los grandes males de la sociedad que deben ser arrancados de raíz si se aspira a un mundo sin conflictos.

Entonces, amigo lector, si usted es un guapo del tipo de los bravucones, abandone esa mala costumbre para que se convierta en guapo del tipo de los elegantes; recuerde que la valentía no es sinónimo de agresividad.

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