Crónica de lunes: los sueños

Una máquina para captar los sueños podría ser peligrosa. Diseño: Gilberto González garcía

Una máquina para captar los sueños podría ser peligrosa. Diseño: Gilberto González garcía

«Ayer tuve un sueño, muy sensacional». Los sueños quedan entre los pocos misterios humanos que la ciencia no ha podido desentrañar y sobre los que se han tejido innumerables hipótesis y leyendas.

Un invento que daría un vuelco tremendo a la historia de la sociedad terrícola sería una máquina capaz de captar y registrar en forma de video lo que aparece en la mente de las personas mientras duermen. Cuantas nuevas ideas, que solo se reflejan por fracciones de segundos en los sueños, podrían llevarse a vías de hecho. Pero, como ha ocurrido ya con otros adelantos científicos, esa máquina también podría convertirse en un arma mortal.

«Sueño con tu primer beso y entonces siento en mis labios otra vez un sabor a miel». Muchos sueños son hermosos. Aunque algunas personas aseguran que solo sueñan en blanco y negro –como una película antigua– y la mayoría de las veces las imágenes son borrosas y distorsionadas, también hay quienes lo hacen en colores, perciben los sonidos, las sensaciones táctiles y hasta los olores y sabores.

A veces, mientras dormimos, nos transportamos a ambientes paradisíacos, transitamos por los pasajes más hermosos de nuestra vida, encontramos nuevamente a aquel amor de adolescencia que no hemos olvidado o vemos realizados nuestros más íntimos anhelos. De esos sueños no quisiéramos despertar.

«Anoche tuve un sueño que nadie merecía ¿Cuánto de pesadilla quedará todavía?». Pero no todos los sueños son agradables, algunos nos llenan de horror y hacen que despertemos temblorosos y bañados en frío sudor. Algunos son tan terroríficos que dejan grabados en nuestra memoria desagradables imágenes durante largo tiempo.

«Si vives la magia de hadas que hacen bien, verás que el futuro sonríe también». De los sueños se ha escrito mucho en todos los sentidos; bien desde el punto de vista científico, bien desde el punto de vista fantástico, bien desde el punto de vista paranormal. Internet está a reventar de sitios dedicados a tratar de descifrar el significado de los sueños.

Algunos piensan que son premoniciones, recados del más allá al más acá; algo así como esos mensajes de texto que se envían a través de los teléfonos móviles y en los que –por tal de ahorrar espacio– se suprimen letras, se utilizan fórmulas, abreviaturas y siglas, hasta un punto en el que quienes los reciben no entienden nada de lo que el emisor quiso decir.

En contraposición a esto, algunas personas aseguran que sus sueños son claramente comprensibles, que les avisan de males o bienaventuranzas futuras, y se guían fielmente por ellos para emprender sus pasos más inmediatos.

«Hay que vivir el momento feliz hay que gozar lo que puedas gozar». Sean los sueños solamente una válvula de escape para las tensiones y emociones del diario bregar; sean advertencias para el futuro, generadas por nuestra propia mente o bien transmitidas desde otra dimensión; sean tal vez solamente el producto de reacciones neuroquímicas fuera de control; siguen siendo un misterio que, para bien o para mal, la humanidad tardará mucho tiempo en poder descodificar. Mas, no importa, porque como dice el refrán: soñar no cuesta nada.

«Sueña con un mundo distinto donde todos los días el Sol brillará». Por ello, amiga y amigo que han tenido la paciencia de leer hasta el final esta crónica de lunes, sueñen… sueñen con campos primaverales, perciban el aroma de las flores; sueñen con arroyos mansos y cristalinos, palpen la frescura de sus aguas; sueñen con cascadas cantarinas, escuchen su acompasado rumor; sueñen con un cielo límpido, disfruten su azul profundo y sereno.

Sin dejar de soñar, trabajemos y luchemos por construir un mundo mejor en el que puedan hacerse realidad los proyectos de los visionarios más preclaros, como José Martí y Fidel Castro.

Nota del autor: en este artículo se usaron fragmentos de las canciones, en orden de aparición: Ayer tuve un sueño, de Los Pasos; A taste of honey (Sabor a miel), de The Beatles; Sueño de una noche de verano, de Silvio Rodríguez; Estoy soñando, de ABBA; La vida es un sueño, de Arsenio Rodríguez, y Sueña, de Luís Miguel.

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