Crónica de lunes: ¡Papá… querido papá!

Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

Este domingo se celebró en Cuba, como en otros muchos países, el Día de los Padres y, como es natural no se puede dejar escapar la ocasión para conversar un poco acerca del tema.

Tomamos como título el de una serie, en tono de comedia, de la televisión británica cuyo tema giraba en torno a las situaciones que enfrentaba un padre divorciado que vivía con sus dos hijas.

Pero aquí, en la televisión de Cuba, el genial actor Carlos Moctezuma tomó para sí la frase que usó en la caracterización de uno de sus personajes humorísticos nombrado Ñico Rutina.

También se recuerda un serial televisivo titulado Papá de noche, que se transmitió en Cuba por allá, por la década de los 90 del siglo XX, en que se mezcla la actuación de personas con la de marionetas. Un programa que quizás la televisión cubana debía volver a poner en pantalla.

Volviendo al tema de los padres, que es el hilo conductor de este comentario, están presentes también en el cine, la literatura, la radio y el teatro, pues revisten una importancia vital.

Hace años no se le confería tal trascendencia a la figura paterna y hasta había un refrán que decía “Padre es cualquiera, madre solo hay una” ¡Que disparate! Esa teoría solo pudo forjarse en sociedades en las que los hombres toman distancia de sus responsabilidades familiares.

Lo cierto es que padres y madres comparten papeles fundamentales en la estabilidad del hogar y la educación de los hijos, sin desdorar el valioso aporte que pueden brindar los abuelos y tíos, sobre todo cuando viven bajo el mismo techo.

La figura paterna suele ser la más rígida, la que impone respeto con mayor fuerza, en contraposición con la madre que suele ser más consentidora, más dulce y delicada, y de esa forma se puede lograr un equilibrio saludable si no se exageran esas posturas y se tratan los problemas con el debido consenso y respeto a la autoridad de la pareja.

El Día de los Padres, o Día del Padre, como se le denomina en algunos países, suele celebrarse de acuerdo a la costumbre católica europea el 19 de marzo, día de San José, padre de Jesús, quien es también tomado como modelo de paternidad.

En otras naciones, como la mayoría de aquelas del área iberoamericana, una tradición laica y más práctica ha fijado la fecha para el tercer domingo de junio.

En Cuba se festeja precisamente ese día, desde el año 1938, por iniciativa de la escritora y artista Dulce María Borrero, quien abogó por dedicar un día para el homenaje a los padres.

La idea original había surgido en 1909 de la estadounidense Sonora Smart Dood, quien intentó, sin éxito, la promulgación en su país de una fecha dedicada a los padres.

Pero, amigos lectores, como insiste mi fraterno amigo, el profesor Juan Hernández Machado, presidente del círculo filatélico del municipio del Cerro: “Las celebraciones no deben restringirse solo a las fechas señaladas, sino que todos los días son de las madres, de los padres, de los enamorados”.

En fin, hagamos de cada día una fiesta de amor, de amistad, de tolerancia y comprensión, para que en este mundo convulso llegue a reinar –más temprano que tarde– la paz y la concordia, más allá de cualquier barrera que pueda imponernos el idioma, el credo, el sexo o el color de la piel.

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