Crónica de lunes: varios árboles y un solo hombre, Fidel Castro

Árbol de Tule. Foto: Diane Cook y Len Jenshel, National Geogaphic

Árbol de Tule. Foto: Diane Cook y Len Jenshel, National Geogaphic

A Fidel Castro se le comparó con muchas cosas, unas veces intentando denigrarlo, las otras –las más– para remarcar su fortaleza e integridad.

En Cuba, cariñosamente, muchas veces le decíamos “el caballo”, lo cual en este pequeño pedazo de tierra es todo lo contrario a una ofensa, porque si un cubano le dice: “¡Usted es un caballo!” es porque ha hecho algo descollante, ha logrado algo difícil, ha conseguido triunfar…

Lo curioso es que, a lo largo de la historia del Comandante en Jefe, además de ese epíteto popularmente usado, algunas personas lo han comparado con árboles, pero no con cualquier clase de árbol, sino con aquellos que se destacan por su longevidad, su corpulencia o la dureza de su madera.

La escritora norteamericana Alice Walker lo comparó con una secuoya, especie de árboles milenarios y de enormes proporciones que se conservan en la región occidental de los Estados Unidos. Pueden alcanzar los 115 metros de altura, más de siete de diámetro en su tronco, y se calcula que algunos ejemplares han vivido por más de tres mil años.

En el documental de Estela Bravo titulado Fidel, la escritora afirma: “Es una secuoya, viejo árbol gigante, que mientras otros han sido segados, él sigue en pie y están desesperados para hacer el corte final. Y entonces no tendremos a nadie como él. Tendremos a otras personas maravillosas, y nosotros mismos seremos los que tengamos que ser, pero él es una inspiración”.

Por su parte, la periodista cubana Katiuska Blanco Castiñeira, autora de la biografía Fidel Castro Ruz: guerrillero del tiempo, lo compara con otro árbol de talla inmensa que habita en México.

A raíz de la presentación del mencionado título, la informadora fue entrevistada en el espacio Mesa Redonda de la televisión de Cuba y en ese momento afirmó:Siempre lo comparo con el tule, un árbol de México con un tronco desmesurado; dicen que unas 50 personas tratan de abarcarlo con los brazos y no lo consiguen”.

Pero la comparación más difundida del líder revolucionario con una especie del mudo vegetal fue con el caguairán, un árbol de la región oriental del archipiélago cubano con una madera tan dura que también es conocido como quiebra hacha. Llegan a crecer hasta más de 15 metros y su tronco puede engrosarse hasta 40 centímetros.

En el diario Granma aparece una breve nota el 12 de agosto de 2014, a pocos días de que sometieran al líder a una complicada y riesgosa intervención quirúrgica. En ella se lee:

“Un amigo cuenta que hace apenas unas horas, al visitar al Comandante a fin de despachar brevemente ciertos asuntos, fue testigo de una buena noticia que entusiasmado resumió en una frase: El caguairán se levantó”.

A tal punto es relevante el parangón que ha motivado la siembra de esa variedad de árbol en muchos lugares, no solo de Cuba. En un sitio web identificado como Archivo Cubano se hace acuse de recibo a una carta enviada desde España por dos personas identificadas como Fernando y Teresa, quienes escribieron:

“[…] a raíz de un artículo de Granma en el que se decía que Fidel era como un caguairán, hemos decidido poner a nuestra finca el nombre de El Caguairán de Fidel, en honor de nuestro comandante. Ahora lo que necesito es que alguien me haga llegar semillas de ese árbol para adaptarlo y destinarle una parcela […] y algunas indicaciones sobre su biología”.

Pero allí no terminan las comparaciones. El primero de diciembre de 2016, en la revista Alma Máter, órgano de la Universidad de La Habana, la periodista Neida Lis Falcón escribió sobre Fidel y en el párrafo final expresa: “Qué importa si lo invocamos desde la imagen de un caguairán o de una salvadera. Lo cierto es que Fidel Castro es un árbol apretado a la tierra, cuya simiente se reproduce en cada sonrisa de niño. Fidel es un árbol, con raíces eternamente jóvenes”.

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