Algunas leyes absurdas

Usted puede “parquear” un elefante en La Florida, solo tiene que pagar por ello. Diseño: Gilberto González García

El amigo Néstor García Iturbe nos remite una relación de algunas leyes y disposiciones, digamos, curiosas, que rigen en otros países.

Por ejemplo, el ajedrez fue prohibido recientemente en Arabia Saudita, por considerarlo antirreligioso.

Las mujeres de Tanzania no pueden usar minifaldas, ya que se considera que esto puede incentivar a la propagación del VIH-sida.

En el Reino Unido una ley prohíbe morirse en la sede del Parlamento, pues el estatus del palacio de la familia real obliga a enterrar al fallecido en ese edificio con honores de la corona.

Usted puede matar a un escocés, en York, una histórica ciudad fortaleza del norte de Gran Bretaña, pero solo si lo hace con arco y flecha.

En el estado norteamericano de La Florida, las mujeres tienen prohibido saltar en paracaídas… ¡los domingos! y si usted tiene un elefante como mascota y lo deja atado en la calle, tendrá que pagar el parqueo.

También en los Estados Unidos, pero en Oklahoma, no se puede destapar una botella de refresco ¡sin la supervisión de un ingeniero! Y en Nueva Jersey, la ley impide sorber la sopa.

En el estado de Tennesse está prohibido ¡conducir durmiendo! y en Utah, los pájaros pueden pasar por los peajes de la autopista gratis.

Mientras, en Ohio, a las mujeres se les impide usar zapatos de charol, porque pueden reflejar su ropa interior, y en Alaska, usted puede disparar y matar a un oso, pero nunca lo despierte para tomarle una foto.

En Francia, considerado un paraíso romántico, serán sancionadas las parejas que se besen en las estaciones de tren y está prohibido llamar Napoleón a un cerdo.

Más al sur, en España, está vetado bautizar a alguien con el nombre de Lenin.

En Israel, los sábados, nadie puede meterse el dedo en la nariz.

Después de las 22:00, en Suiza, no se permite descargar el servicio sanitario de la casa.

En Singapur, pagará una fuerte multa si es sorprendido mascando chicle.

Y en Dinamarca, está prohibido poner en marcha el auto… ¡si hay alguien debajo!

Viendo estas disposiciones absurdas, uno tiene que agradecer y aplaudir la práctica cubana de consultar las leyes —y hasta la Constitución— con el pueblo, para que no se nos vaya un error.

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