¿Qué tenemos los cubanos que, a pesar de haber sido tan presionados por el imperio estadounidense, no se han rendido ni ha sido posible vencernos?
Los cubanos somos personas sui géneris, no nos parecemos a nadie más en el mundo. Aunque descendemos de los españoles ya estamos bastante lejos de sus costumbres y a pesar de nuestros ancestros africanos ya inventamos nuestras propias variantes de las religiones y otras costumbres de ese continente.
Los japoneses son muy laboriosos e inteligentes y su desarrollo tecnológico es indiscutiblemente elevado, pero a la hora de “inventar”, no superan a los cubanos de ninguna forma.
El llamado Período Especial, funesta etapa que vivió Cuba después del derrumbe del Campo Socialista y que todavía persiste en algunos aspectos, demostró el tesón de los cubanos y nuestra capacidad de sobrevivir.
Por ejemplo, la chivichana ¿La chivi qué? La chivichana… y no tiene nada que ver con la chiva, es decir la cabra, al menos que yo sepa. La chivichana es una especie de carretilla que se puede confeccionar con unos pedazos de tablas recicladas, unos cuantos clavos y tres o cuatro rodamientos de acero, de esos que en Cuba llamamos popularmente cajas de bolas.
Se hace una plataforma de madera, como una balsa, y debajo se le colocan dos travesaños, los cuales tienen encajadas en sus puntas las cajas de bolas. El travesaño delantero puede girar sobre un eje central para que el vehículo doble. En los extremos de ese travesaño se atan las puntas de una soga que sirve para tirar del carro y manejarlo.
Bueno, me imagino que eso es para transportar cargas no muy pesadas.
Usted no se imagina todo lo que se puede transportar en una chvichana. Hasta una mudanza con escaparate y todo.
En la región oriental de Cuba hay un poblado que está en lo alto de una montaña y la carretera de acceso es totalmente en declive. Bien, pues los lugareños se montan en su chivichana y bajan a la ciudad a toda máquina. Para regresar, claro, tienen que hacerlo a pie y tirando del aparato, pero es solo la mitad.
Y en toda Cuba los niños hacen unas chivichanas más pequeñas para jugar. Éstas suelen tener una sola rueda en la parte delantera y en lugar de la soga, el travesaño que la soporta sobresale por uno de los lados y sirve como timón. Las construyen hasta usando pedruscos en lugar de martillos.
Luego, nada más buscar una acera o una calle poco transitada que tenga un buen declive y ¡a rodar!
¡Pero eso puede ser peligroso! Si, un poco, pero ¿acaso no hay personas que se tiran de un puente amarrados por los pies con un elástico? ¿Y esos otros que se lanzan al vacío con trajes con alas? ¿Y qué me dice de las patinetas? Todo en la vida entraña algún riesgo. Y la diversión vale la pena, créame.
Fíjese si la chivichana es popular en Cuba que hasta le hicieron un videojuego.
¿Y usted, cuando era niño montó chivi… bueno, como se llame? Por supuesto, y todavía la montaría si algún muchacho me da un chance.


