Maravilla arquitectónica en La Habana

Edificio Focsa. (Foto: www.unaicc.cu)

Edificio Focsa. (Foto: www.unaicc.cu)

Desde la lejanía se observa una cúspide que intenta tocar las nubes y es allí, donde el emblemático edificio Focsa continúa siendo una de las Siete Maravillas de la Ingeniería Civil de Cuba.

Cuando en febrero del año 1997 la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba lo seleccionó para otorgarle esa categoría, ya gozaba del reconocimiento popular y como referencia visible en el barrio capitalino de El Vedado, justo en  la manzana situada entre las calles 17, 19, M y N, a solo unos metros del malecón habanero.

Hasta hoy la atención se centra en la hermosa estructura cóncava, de 121 metros de altura, considerada de alto valor patrimonial y útil proyección social, aunque muchos desconocen algunos detalles de su historia, coronada por el esfuerzo de cientos de constructores que permitieron concluirlo en junio de 1956 y hasta hoy es referencia perceptible en el moderno barrio citadino.

Es así que en La Habana pudo realizarse la hazaña constructiva, novedosa por el empleo de tecnologías hasta ese momento no conocidas y facilitadoras para la terminación en dos años y cuatro meses del gigante arquitectónico, en aquel momento el segundo de estructura de hormigón más alto del mundo, sólo superado por el Marinelli, en la ciudad de Sao Paulo, Brasil.

Consta de tres partes fundamentales, teniendo en cuenta el basamento que incluye restaurante, cafeterías, tiendas, teatro, oficinas y estudios de radio y televisión, 29 pisos, y el restaurante La Torre, en la parte más alta que sirve de atalaya en el piso 33; también se encuentran en el edificio la dirección provincial de Radiodifusión y las emisoras COCO y Radio Metropolitana, un centro comercial y el restaurante El Emperador.

Desde su terminación impresionó a los habaneros, debido a la majestuosidad del diseño proyectado por un grupo de profesionales liderados por el ingeniero Luis Sáenz y el arquitecto Ernesto Gómez Sampera, los cuales tuvieron en cuenta la belleza del lugar, cercano al malecón habanero y en una zona requerida de avivamiento comercial y de otros servicios elementales para la población.

Provisto de piscina y un parqueo con capacidad para 500 automóviles, el edificio Focsa marcó un hito en la construcción de edificios altos como los hoteles Habana Libre y Capri, por solo citar par de ejemplos enmarcados en la zona.

Otro dato curioso de la gigantesca obra, es la estructura de hormigón realizada con muros continuos que van desde los cimientos hasta la azotea, y por ser el suelo de calizas coralinas, arenas consolidadas y margas con fracturas visibles, se construyó una maqueta en escala de 1:100 y se comprobaron en ella los efectos de las cargas verticales y horizontales por el viento, todo lo cual sitúa al Focsa como maravilla arquitectónica en La Habana.

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