Con este nombre denominaron los italianos, a inicios del siglo XX, la región del Cuerno de África, habitada por etnias somalíes. Esto incluye las que son hoy repúblicas de Djibouti y de Somalia, el este del desierto del Ogadén, perteneciente a Etiopía, y el norte de la hoy Kenya, que los somalíes denominaban Oltre Giuba.
Es bueno significar que esa concepción fue erróneamente utilizada por el Gobierno de Somalia en la década del 1970 y eso lo llevó a agredir a Etiopía, provocando una guerra que duró unos cuantos años. Pero esa es otra historia a la cual no nos referiremos en este artículo.
La hoy República de Djibouti fue controlada por Francia en el siglo XIX e Italia controló gran parte del territorio de la hoy Somalia, el cual incrementó en 1936 al anexarle unos 200 mil kilómetros cuadrados del desierto etíope del Ogadén y algunas áreas del norte kenyano, conquistadas por ellos a inicios de la II Guerra Mundial.
Hoy, recorreremos pues, estos dos países africanos.
Limitando al norte con Eritrea, al oeste y al sur con Etiopía, al sudeste con Somalia y al este con el Mar Rojo y el Golfo de Adén, este país ocupa una superficie de 23 mil 200 kilómetros cuadrados.
Allí confluyeron varias etnias influenciadas por dos culturas: la etíope representada por los Affars o Danaquiles y la árabe, representada por los Issa somalíes. Todos mantuvieron estrechos contactos con los árabes provenientes del vecino Yemen y adoptaron el Islam como religión.
Francia adquirió el control del territorio en el siglo XIX y lo administró como un protectorado bajo el nombre de Somalia Francesa, el cual cambiaría a Territorio Francés de los Affars y los Issas en 1967. Diez años después le concedió la independencia.
El puerto de Obock, adquirido por Francia en 1882, sirvió como el centro capital del territorio hasta 1888 que pasó a Djibouti.
Los primeros sellos para el territorio aparecieron en 1892 con el nombre de Obock. Se emitieron 64 sellos en seis series para correo ordinario y 18 sellos en una emisión para franqueo deficiente. Todos muestran, de una forma u otra, guerreros somalíes y jinetes en camellos, el estado de desarrollo en esa oportunidad.
A partir de 1894 y bajo el nombre de Costa Francesa de Somalia, los sellos comenzaron a enseñarnos nuevas partes del país.
La ciudad de Djibouti de la época podemos recorrerla a través de 9 de los 17 valores de la emisión permanente emitida en 1894-1902.
También en tres de los 33 valores para correo ordinario emitidos en 1938-1940, esta vez permitiéndo apreciar su extensión y desarrollo a través de los años. Esa emisión fue sobrecargada en 1943 con “Francia Libre”.
Una vista interesante de esa ciudad nos la ofrece una emisión para correo aéreo, impresa de forma vertical, que emitiera el Gobierno de Vichy en 1943, pero que no fue vendida en la colonia.
Uno de los lugares más divulgados es la mezquita principal de la ciudad de Djibouti, que aparece en 23 sellos diferentes de cuatro emisiones distintas para correo ordinario y un sello aéreo de 1947 nos permite recorrer la Mansión del Gobernador.
Otra mezquita muy divulgada en esta etapa, en más de 20 sellos diferentes, es la de Tadjoura, ciudad de la zona norte del golfo del mismo nombre, la zona más antigua del país, que es conocida como La ciudad blanca de las siete mezquitas.
Ya con el nombre de Territorio de los Affars e Issas, una emisión para correo ordinario de 10 valores postales nos permite visitar los principales edificios del gobierno en la capital del país.
Entre ellos, el Palacio de Justicia, la Cámara de Diputados, la Gran Mezquita, el Monumento a las fuerzas de Francia Libre, el Correo Central, la Residencia del gobernador, el edificio del puerto y la torre de control del aeropuerto.
La Tesorería General puede ser apreciada en un sello para correo ordinario emitido en 1975.
Emisiones para correo aéreo de 1968, 1969, 1971 y 1972 nos ofrecen una magnífica vista aérea de la capital, de la Catedral, la Mezquita de Sayed Hassan y el puerto.
Saliéndonos de la capital es obligatoria la visita al lago Assal, a través de una emisión para correo aéreo de tres valores hecha en 1974 y de un valor para correo ordinario emitido en 1984.
Este lago es uno de los de mayor salinidad a nivel global y se ubica en la cavidad de un cráter al sur de la región de Tadjoura. Su volumen de agua se estima en 400 millones de metros cúbicos.
Otro lago digno de ser visitado es el Abbe o Abhe Bad, que nos presenta otro de los valores de la emisión de 1984 sobre lugares destacados de la nación. Se encuentra en la frontera entre Etiopía y Djibouti, es de origen tectónico, relativamente poco profundo y está conectado a otros cinco lagos del área.
Un elemento interesante sobre este lago es que sus orillas sirvieron de decorado natural en el rodaje de la película El planeta de los simios.
Por su parte, un sello para correo aéreo nos lleva al recién inaugurado aeropuerto de Djibouti.
Y mientras anuncian la salida de mi vuelo para trasladarme a la República de Somalia, espero que éstas y las restantes emisiones postales de Obock, la Somalia francesa, la tierra de los Affars y los Issas y Djibouti, le muestren toda la grandeza del norte de la que fue llamada en un momento La Gran Somalia.
Limita al oeste y al noroeste con Etiopía y Djibouti, al sur con Kenya, al norte con el Golfo de Adén y al este con el Océano Índico.
Entre los siglos II y VII varias partes del territorio pertenecieron al reinado de Axum en Etiopía. Luego, diversas tribus árabes se asentaron en el norte junto a islamistas chiítas procedentes de Persia, facilitando la islamización del territorio aunque los somalos mantuvieron sus lenguas autóctonas.
Con la irrupción de los europeos en el siglo XIX –ya vimos la influencia francesa en Djibouti– el norte del país pasó a ser el Protectorado de la Somalia Británica mientras que el centro y sur se convirtieron en la Somalia Italiana, parte del África Oriental Italiana.
Ambos territorios se unieron en 1960 para forma la Somalia actual.
Hasta 1969 fue gobernada por Abdi Rashed Shermarke, depuesto por una Junta Militar dirigida por Mohamed Siad Barre, quien perdió el poder en los años 90 ante un grupo opositor que surgiera en el norte desde 1987.
Desde entonces, con diversas particularidades, el Estado somalo ha funcionado con mucha irregularidad debido a la guerra y las grandes diferencias existentes entre varias facciones divididas por la enemistad entre clanes y etnias.
No obstante, la filatelia de ese país nos muestra diversos aspectos de la historia, cultura y desarrollo nacional.
Un elemento vital en Somalia es el río Juba, que riega una extensa área del centro-sur del país y permite un amplio desarrollo de la agricultura.
El mismo puede ser apreciado por primera vez en cinco sellos semi-postales de la Somalia Italiana de 1930, emitidos para recaudar fondos, con la tasa, para el Instituto Colonial Agrícola Italiano.
Seis años más tarde se emiten 10 sellos para correo aéreo que presentan a un avión sobrevolando plantaciones de plátano y algodón regadas con aguas del Juba, que también puede verse en dos sellos para correo aéreo emitidos en 1954 y en un sello para correo ordinario emitido en 1957.
La típica vida de los nómadas de ese país se puede apreciar en una emisión para correo aéreo de dos valores en 1955, la cual nos muestra a una caravana de camellos en un pozo de agua, mientras que un sello de 1966, parte de la emisión de cuatro valores con arte del Museo de Mogadiscio, nos presenta a un niño pastoreando camellos.
Ya Mogadiscio, la capital somala, nos llevan también otras emisiones postales de ese país.
El Palacio del gobernador puede ser apreciado en tres de los 18 sellos emitidos por la Somalia Italiana en 1932, con dentado 12. Esa emisión fue reimpresa en 1934 con dentado 14 y sobrecargada ese año en honor del Duque de Abrucio.
Ese Palacio fue incluido, de nuevo, en tres de los 13 sellos para correo ordinario emitidos en 1950.
Una emisión de dos valores para correo aéreo de 1951 nos muestra escenas diferentes de esta ciudad capital.
En 1959 se hizo una emisión que consta de dos valores para correo ordinario y otros dos con una hoja filatélica para correo aéreo y nos presenta el Palacio de la Asamblea Nacional en ocasión de su constitución.
En 1966 se sacó una emisión de cuatro valores para correo ordinario que muestra el monumento a Sayuid Mohammed Abdulla Hassan, sobre un caballo, el cual se erigió en la capital somala.
Abdulla, o el Mullah loco, como le apodaron los británicos, era un líder nacionalista y religioso que combatió durante más de 20 años contra los ocupantes británicos e italianos. Murió de influenza en 1920.
Otras ciudades somalíes se incluyen en emisiones respectivas de cuatro valores para correo ordinario hechas en 1980 y en 1985. Se muestran Marka, Gandershe, Afgoi, Ras Kiambone, Hannassa y Mnarani.
Por su parte, otra emisión de cuatro valores para correo ordinario de 1991 presenta los minaretes de diversas mezquitas importantes en el país.
Es difícil decir qué lugares históricos de la capital somala, de los antes descritos, quedan sin daños luego de más de 15 años de cruenta guerra.
Por lo menos, agradezco a la filatelia somala que me permita atesorarlos de la misma forma en que los conocí a inicios de los años 70 del siglo pasado. Con ellos en mi mochila me dirijo a mi próximo destino: Sudán.
