Andares de José Martí por La Habana: Guanabacoa, tierra de las aguas*

José Martí

Fotos y diseño: Gilberto González García

En 1878 la vía más rápida que tenía José Martí para llegar a Guanabacoa era atravesando en lancha la bahía de La Habana y después en el ferrocarril que tenía su paradero en el Emboque de Regla.

Mejorado con dobles líneas, este sistema de transporte consistía en coches de pasajeros que corrían por las paralelas de hierro arrastrados por mulos o caballos. Salían cada15 minutos, tenían tres apeaderos y se demoraban 20 minutos en llegar a Guanabacoa.

La elevación del suelo, sus manantiales y la benignidad del clima habían convertido a esa localidad, no solo en lugar elegante de temporada, sino también en sitio de residencia de personas acomodadas.

Entre los meses de marzo a agosto de 1869, siendo Martí adolescente, en el barrio de la Cruz Verde vivió la familia Martí-Pérez cuando a Mariano Martí, el padre de José, le dieron una plaza de celador en ese lugar. Allí conoció el joven a Carlos Sauvalle Blain quien publicaba entonces un periódico clandestino de nombre El Laborante y ambos hacían la redacción.

Como parte de sus funciones en el bufete de Azcárate, como pasante, José Martí iba con frecuencia a la residencia de éste. En noviembre de 1878 el redactor de la revista El Álbum, Fernando Urzaís Arritola, le propuso a Martí que colaborara en ella con trabajos periodísticos y además le ofreció una de las secretarías del liceo que ya estaba preparándose con vistas a reanudar sus actividades.

Alfredo Torroella. Foto: Librínsula

El regreso a Guanabacoa de Alfredo Torroella Romaguera, desde México, en los primeros días de diciembre, víctima de un ataque cerebral, obligó a Martí a viajar con frecuencia a esa localidad pues tenía por este cubano una amistad intuitiva y lo veía como si de muy antiguo hubieran tenido cariñosas relaciones. Torroella llegó a La Habana con su esposa e hijos y recibió a Martí con grandes muestras de gozo.

El 22 de enero de 1879 el cadáver de Torroella fue expuesto en el salón de juntas del local del Liceo de Guanabacoa, completamente enlutado. Hubo una enorme concurrencia, pues casi toda Regla estuvo también allí. Torroella había vivido y trabajado en ese pueblo marinero. Al cortejo fúnebre asistió Rafael María de Mendive, antiguo maestro de Martí, quien dirigía en la provincia de Matanzas el periódico Diario de Matanzas, órgano del partido Autonomista.

Días después Mendive publicó extractos de las palabras de Azcárate y Martí ante la tumba de Torroella. Las primeras palabras de Martí fueron para expresar que ante la tumba del poeta no debían bautizarse los oradores, pero sus palabras dejaron emocionados a los presentes: “[…]¡Plega, plega, poeta, ante el Dios de los buenos tus manos siempre honradas!, y con tus labios que nunca dijeron palabras de odio, con tus versos que no tiñó nunca la hiel, pide piedad para los que sufren, fuerza para los que esperan, energía para los que trabajan ¡Ora mucho, hermano mío, por tu pobre tierra! ¡Ora por ella!”

*Guanabacoa cuya etimología y significado han sido objeto de debates durante mucho tiempo. Algunos historiadores como Don Cayetano Núñez de Villavicencio estiman que el vocablo es de origen aborigen y significa “lugar abundante en aguas”.

Artículo relacionado: Fragmentos del discurso de José Martí en el sepelio de Alfredo Torroella

2 thoughts on “Andares de José Martí por La Habana: Guanabacoa, tierra de las aguas*

  1. Josep Trujillo Fonseca

    Es de destacar el sistema de transportacion que tenia guanabacoa con entrada por el norte (La Prueba) hasta las calles Soledad y Crespo y otra via por el sur (Fesser). Estos aparecen descriptos en el periodico EL ALBUM donde Marti tiene su primera publicacion.
    El fallecimiento de Torroella – el poeta de los desamparados conmovio a La Habana y por primera vez se lleva un ferretro en hombros a la ermita de potosi.

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  2. Jovanna González Pérez

    Como siempre gracias Ana popr estas entregas martianas habaneras, un saludo desde Señal Martiana en Radiocuba

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