Andares de José Martí por La Habana: el bufete de Nicolás Azcárate

José Martí

Fotos y diseño: Gilberto González García

La amistad entre José Martí y Nicolás Azcárate tuvo sus fundamentos durante los años que el primero vivió en México; ambos compartían el ejercicio del periodismo y la afición al teatro; en el álbum de bodas de Martí y Carmen hay una página escrita por Azcárate cuando asistió a la ceremonia.

Nicolás Azcárate. Foto: Internet

Desde su repatriación a Cuba en octubre de 1878, Azcárate buscó con insistencia a Martí desde su alojamiento provisional en el hotel Telégrafo. Quería decirle a su amigo que iba a abrir de nuevo su bufete de abogado, abandonado hacía ya 12 años, cuando fue a España representando a Güines, a defender los derechos de los cubanos en la Junta de Información.

En cuanto Azcárate abrió el bufete, en la calle San Ignacio 55 entre Obrapía y Lamparilla, en La Habana Vieja, ofreció a su amigo un trabajo como pasante, que consistía en hacer que se cumplieran en tiempo y forma los trámites judiciales. Fue allí donde Martí conoció a quien siempre estimó como a un hermano de sangre: Juan Gualberto Gómez Ferrer.

Azcárate le contó a Martí que Juan Gualberto también tenía una habitación en el hotel Iturbide, en la capital mexicana, donde ambos se alojaban. Cuando éste supo de la paz firmada sin la abolición de la esclavitud dijo que no regresaría a Cuba, pero Azcárate lo convenció de que debía volver y así trabajar por la libertad de los negros. Al conocer Juan Gualberto a Martí, Azcárate le recordó lo que bien él le había asegurado, que no faltarían blancos y patriotas que lo iban a ayudar y Martí sería uno de ellos.

Juan Gualberto Gómez. Foto: Internet

En otra ocasión, en el bufete, Martí presumió que su relación con Azcárate podría ir por distintos caminos cuando le ofreció ocupar una Alcaldía Mayor interina. Martí contestó a su amigo que su propuesta era bondadosa pero si la aceptaba en las condiciones en que él se encontraba podría considerarse una villanía. No obstante aceptó el puesto que Azcárate le ofreció como socio facultativo de la Sección de Literatura del Liceo de Guanabacoa.

En mayo de 1879 los periódicos habaneros destacaron la defensa que hizo Azcárate de José Guall, condenado a muerte, y cuyo indulto obtuvo cuando ya estaba en capilla. José Martí escribió a su amigo que lamentaba no ir a Guanabacoa después de su merecida victoria en los tribunales, pues iba a decir nobles cosas de él, pero su “ángel” estaba enfermo.

El bufete de Azcárate no llegó a tener la prosperidad anterior pero la clientela que atendía le permitió traer a su familia de regreso desde Europa y trabajó en él hasta 1890. José Martí estuvo poco tiempo en ese empleo, después pasó a trabajar con el licenciado Miguel Viondi Vera.

Local donde se alojaba el bufete de Miguel Viondi. Foto: Gilberto González García

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