José Martí: sincero y de las palmas

Martí periodista. Diseño: Gilberto González García

Martí periodista. Diseño: Gilberto González García

José Martí, desde muy niño, dejó ver el reflejo de su época; de su puño y letra conocemos el dramático verso que escribió cuando vio que maltrataban a un esclavo y escribió:

Se pelea cuando se dice la verdadUn niño lo vio: tembló
De pasión por los que gimen;
Y, al pie del muerto, juró
¡Lavar con su sangre el crimen!

Inició su labor literaria en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana a los 14 años en un manuscrito de los estudiantes titulado El siboney, donde apareció su soneto ¡Diez de Octubre!, en el que exalta el gesto independentista de Carlos Manuel de Céspedes.

Martí escribió en función educativa y de orientación; el mayor volumen de sus obras, de variados temas y en casi todos los géneros, denunciaba el crimen y la opresión.

En enero de 1869, edita su primera publicación de carácter periodístico, La Patria Libre, de extraordinaria importancia para divulgar sus ideas políticas y en sus páginas se recuerda el poema épico Abdala: “El amor, madre a la Patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es rencor eterno a quien la ataca”.

Martí define la misión del periodismo en 1892 en un artículo publicado en el periódico Patria donde escribe: “[…] que no haya una manifestación de la vida cuyos diarios accidentes no sorprendan al diarista: eso es ser un buen diario decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir. Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saberlo. Y decirlo con un lenguaje especial para cada especie: escribiendo en todos los géneros…

“Deber desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público. Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filosofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano elegante oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin manchas que lo dicta”.

El periodismo de Martí nunca estuvo encaminado a denigrar, sino a la ética, divulgar las ideas, la sinceridad, la dignidad, por lo cual dice: “La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla”.

Podemos citar algunos nombres de periódicos en los que el Apóstol incursionó con su hábil pluma, entre ellos, El diablo cojuelo y Almendares, de Cuba; El jurado federal, de España; La Nación, de Argentina; La Revista Venezolana; La pluma de Bogotá, de Colombia; República de Honduras, y Opinión Pública, de Uruguay.

El 14 de marzo, Día de la Prensa Cubana, recordamos la obra del hombre sincero que quiso echar su suerte con los pobres de la Tierra, guía y ejemplo para las nuevas generaciones de periodistas cubanos.

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