Martí, el Delegado del partido

marti-partidoAl decir de Martí “El pueblo más feliz es el que tiene mejor educados a sus hijos en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos”. Hablemos de los sentimientos que generó en Martí su condición de Delegado del Partido, pues en nuestra vida cotidiana hablamos por estos días de procesos políticos del actual Partido de la Nación Cubana.

Martí fue maestro, periodista, escritor, diplomático, y a todas esas denominaciones y lo que ellas significaron ofreció una elevada autoestima, sin embargo, en el marco de la vida civil, la que lo hizo sentir más plena satisfacción fu la de delegado del partido que él creó y fundó para unir a los cubanos.

Aquel “hombre ardilla”, denominado así por muchos de los que lo trataron, fue reconocido entre los emigrantes cubanos de Tampa y Cayo Hueso como El Delegado. Autoridad, liderazgo, prestigio y entrega sin límites a la causa de Cuba fueron los sinónimos del cargo otorgado por los clubes del Partido de la Nación Cubana.

Treinta y nueve años tenía José Martí, cuando su paciente y detallista labor política fue premiada con aquel sustantivo que aun en los campos de batalla se resistió a sustituir El Hombre de La Edad de Oro.

La honestidad del delegado impactaba a todos los que le conocían, pues lo sabían con su único traje negro, pulcramente acicalado, mientras atesoraba los fondos para la contienda necesaria.

El Delegado, fundador del Partido Revolucionario Cubano, José Martí poseía en su personalidad una mezcla dosificada del ímpetu y la virtud que él admiró en hombres de la talla de Céspedes y Agramonte.

Ya en los campos de Cuba, tras el desembarco por Playitas de Cajobabo, permitió el Apóstol, no sin previa resistencia a ello que en lugar de El Delegado se le comenzara a nombrar como Mayor General del Ejército Libertador, grado que depositaron Gómez y Maceo sobre sus hombros, en hermoso simbolismo, y como colofón de los méritos del delegado.

Si eres de los que buscan en la vida y obra de El Maestro la motivación para consolidar lo que él te prometió y Fidel te cumplió, y si guías a tus hijos por los caminos del El Hombre de La Edad de Oro, como dirigente partidista y como ser humano, entonces estás multiplicando a Martí entre nosotros.

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