
El paseo por La Punta puede superar las expectativas en niños y adultos, con la agradable observación de maquetas navales
Estratégico por su posición a la entrada del canal del puerto, el Museo de San Salvador de La Punta, otrora fuerte terminado en la capital de Cuba por disposición de la colonia española en 1630, es en la actualidad un lugar de valor patrimonial, histórico y cultural.
Cualquier tramo del malecón habanero puede ser el comienzo para avanzar por la amplia avenida y larguísimo muro que se extiende sobre toda la costa norte de la capital cubana a lo largo de ocho kilómetros, mientras la brisa del mar estimula hasta llegar a esta construcción en forma de polígono irregular, sencilla, sin ornamentos y de piedra.
Como parte de una trilogía que junto a las fortalezas de la Real Fuerza y Los Tres Reyes del Morro, integran el diseño del antiguo escudo de la ciudad de La Habana, es allí, entre muros de sólida dureza y adoquines que resisten el paso del tiempo, el lugar en el que la irrupción del mar aplaca su braveza para ceder al olor a salitre e invitar a un recorrido por la historia.

Añejos documentos refieren cómo los trabajos de restauración promovidos por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana entre 1999 y 2001
Añejos documentos refieren cómo los trabajos de restauración promovidos por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana entre 1999 y 2001, permitieron recuperar la imagen de una edificación que inicialmente constituyó una gran polémica, debido al largo y costoso proceso constructivo, interrumpido varias veces e inclusive, en 1601 fue demolido uno de sus cuatro baluartes.
Desde el asentamiento de la villa de San Cristóbal de La Habana en 1519, el valor defensivo se ratificó para impedir la entrada por el canal del puerto de los corsarios y piratas; oportunidad aprovechada por el ingeniero militar Giovanni Baptista Antonelli, precursor de importantes obras como ésta, luego restaurada y ampliada por sus colegas Silvestre Abarca y Agustín Cramer.
Precisamente, una visita organizada mentalmente para aprovecharla al máximo propone a este museo como una muestra de interesantes detalles de la arquitectura militar renacentista, hallazgos arqueológicos, tarjas y piezas de artillería.
Ubicadas en cada uno de los cuatro extremos de La punta, en los Baluartes: Antonelli, San Lorenzo, Tejeda y Quintanilla, las centenarias piezas de artillería son el preámbulo a la Sala Monográfica, donde el visitante podrá acceder a la historia de la fortaleza, mediante piezas halladas en las excavaciones arqueológicas previas a los trabajos de restauración.
De esta forma, también la Sala del Tesoro exhibe piezas extraídas del océano, entre las riquezas expoliadas al Nuevo Mundo y que al quedar sumergidas antes de llegar a España, entre los siglos XVI y XIX, corroboran el impacto sufrido por algunas naves que no resistieron la embestida de corsarios y piratas o de los vientos huracanados del trópico.
El paseo por La Punta puede superar las expectativas en niños y adultos, con la agradable observación de maquetas navales, producto de la imaginación y destreza de los artesanos que quisieron plasmar en diminuta expresión la grandeza creativa de reproducir la obra ingeniera de embarcaciones de siglos pasados, para así recrear la historia de un fuerte convertido en museo.

ya me imagino como fueron las batallas en aquellos tiempos, este fuerte esta bien diseñado, una arquitectura militar perfecta para la defensa de la entrada, si un barco de guerra se atreviera a entrar para atacar, seria desgarrado completamente por la artilleria de los costados. Para desembarcar sera muy dificl por las murallas, ademas los cañones presentes!! yo diria que la Habana es una ciudad Fortificada, una capital compleja que puede ser que en estos tiempos sea de museo, pero por si nos atacan, no se lo pondremos facil, al final la ventaja la tenemos y de seguro la victoria obtendremos.