El Floridita: donde nació el Daiquirí

Bar Floridita. Foto: Radio COCO

Bar Floridita. Foto: Radio COCO

La Habana, declarada Patrimonio de la Humanidad, tiene reservado un espacio de encanto peculiar en la esquina de la calle Obispo y Monserrate, donde uno de los bares más famosos del mundo, aún escribe su historia que data del 1818.

Otrora “La Piña de Plata”, la antigua taberna en vísperas de su centenario fue remodelada en los albores del siglo XX y cambió su nombre por “Floridita”, debido a la llegada de turistas norteamericanos que encontraron allí un espacio convertido en restaurante y particular refugio de bohemios que, ante la barra de madera preciosa barnizada, gustaban saborear sus tragos preferidos.

A ese lugar, llegó un día de 1939 el escritor estadounidense Ernest Hemingway y dicen escogió la primera banqueta situada a la izquierda de la barra, para hacerla suya en sus frecuentes visitas ulteriores, por lo que hoy se le rinde homenaje con una escultura de bronce a tamaño natural que pareciera aún espera le sirvan su trago favorito, originario de la isla caribeña.

Cuentan que al descubrir el daiquirí del Floridita, lo saboreó y dijo; “… está bien, pero lo prefiero sin azúcar y con doble ron”, naciendo así el especial cóctel que lleva el nombre “Papa Heminway”, en honor al afamado autor de “Por quién doblan las campanas”, “Islas del Golfo” y “El viejo y el Mar”, entre otros tantos textos de su obra completa por la que le concedieron el Premio Nobel de Literatura en 1954.

Pero también el legendario bar sobresale por el trato de su personal, con un servicio atento a satisfacer las exigencias del visitante, lo cual le ha hecho ganar prestigio internacional, confirmado en una gran lista de personalidades, entre las que destacan escritores, periodistas, artistas, diplomáticos y políticos de todos los puntos del orbe.

Conocido como la catedral del daiquirí, por el Floridita han pasado: Gary Cooper, Jean Paul Sartre, los duques de Windsor, Tennesse Williams, Spencer Tracy, Ava Gardner, Errol Flynn, Rocky Marciano Joaquín Sabina y Jack Nickolson, entre otros muchos, de los cuales hay constancia fotográfica en las paredes del salón.

La imagen de hoy poco cambia, pues remodelado en su estilo y personalidad sin igual, el Floridita sigue siendo uno de esos lugares imprescindibles al momento de escoger una visita inolvidable, seguros de que usted podrá acercarse allí, donde nació el Daiquirí, como bebida única de Cuba, que por siempre prestigiará el bar restaurante habanero.

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