La esencia de La Habana más contemporánea

“La esencia de La Habana es el concierto que ella misma organiza y ahí, lo más importante es la escala, el ritmo que la luz y la sombra establecen en sus fachadas”. Foto: Radio COCO

“La esencia de La Habana es el concierto que ella misma organiza y ahí, lo más importante es la escala, el ritmo que la luz y la sombra establecen en sus fachadas”. Foto: Radio COCO

Casi 500 años de historia de una ciudad, implican un minucioso escudriñar de cada intento de prosperidad y desarrollo urbano, como propósito que fructifica con el tiempo. Por eso, la anatomía de La Habana de hoy, muestra áreas revitalizadas debido a la acción de los años y al ineludible paso de generaciones que dejan su impronta.

El Vedado, por ejemplo, representa una de las manifestaciones más coherentes del urbanismo contemporáneo. Según la opinión especializada del arquitecto Mario Coyula, más de la mitad de la ciudad tiene valor arquitectónico, porque en ella aparecen estilos y tendencias de todas las épocas. “La esencia de La Habana es el concierto que ella misma organiza y ahí, lo más importante es la escala, el ritmo que la luz y la sombra establecen en sus fachadas”.

Al coincidir con esa opinión autorizada y disfrutar del privilegio de vivir en una urbe convertida en el primer polo turístico de Cuba, confiere la virtud de observar la belleza legada como herencia de identidad.

Grandes hoteles, construidos a finales de la década de los años 50 del pasado siglo, marcaron en su momento el inicio de una floreciente industria que en la actualidad llama la atención de las principales agencias de viajes turísticos y promueve la llegada de cientos de miles de visitantes foráneos cada año

Los emblemáticos Habana Libre, Riviera, Capri y Hotel Nacional, son lo primicia del creciente desarrollo llevado al resto de la capital cubana y de la isla, con construcciones modernas diseñadas para garantizar el confort y hospitalidad requerido en el turismo.

También la infraestructura hotelera, apreciada en la red urbana, propicia la variedad de establecimientos y servicios. Restaurantes, cafeterías, cines, teatros, tiendas, cremerías y salones de belleza, que conforman algunos de los más comunes sitios de concurrencia pública, necesarios en las ciudades más modernas.

Pero, también La Habana más contemporánea cuenta con parques, avenidas, fuentes y áreas naturales, imprescindibles para conservar no solo su legado histórico y núcleo colonial, sino también todo lo que la identifica en la diversidad de estilos arquitectónicos.

Reflexionar cada día en lo preciado de esta herencia, puede convertir el alma y llenar de gozo el espíritu. Solo los amantes de lo bello y bueno, estarán dispuestos a conservar la esencia de La Habana que hoy marca lo contemporáneo.

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