
Una de las salas más concurridas de la capital cubana: el cine Yara. Fotos: Lázaro Pérez Barcelona
Ni hechicería ni magia. Es el efecto cautivador de un paseo matizado por el olor a mar, el contagioso ritmo del son, el sabor exquisito del helado criollo y el compás sensual del movimiento corporal del cubano al andar.
Por su semejanza con la rampa de lanzamiento de cohetes balísticos, se le apoda así: La Rampa, de más de 500 metros de largo que van desde del majestuoso hotel Habana Libre -antes Havana Hilton- con cierre en el malecón habanero, allí donde la brisa desafía las altas temperaturas.
Quien la visite no la olvidará, y quien la olvide es porque la vio pero no la visitó.

La heladería Coppelia es preferida por jóvenes y no tan jóvenes.

Historias, anécdotas y valores humanos de sus trabajadores distinguen el prestigio de los hoteles Habana Libre y Nacional al inicio y final de La Rampa.

El azul del mar tiñe en constante el paisaje de La Rampa.

