La Habana palpita junto a su gente

La Habana palpita junto a su gente

La Habana palpita junto a su gente

A la capital de todos los cubanos, La Habana, no me canso de elogiar, y decir convencida que es una ciudad que pertenece a aquellos que la aman; maravilla vivir con intensidad el ajetreo de sus mañanas, tardes y noches.

Privilegio también recorrer sus calles, que palpitan junto a la gente; percibir olores peculiares que evocan hechos, épocas pasadas y personajes de leyendas como la del Caballero de París. Sus admiradores le entregan pensamientos y vida para rendirse a sus pies.

Hay lugares de La Habana que reviven  mis recuerdos. Mi hogar de niña en la calle Infanta donde viví feliz por muchos años, es uno de ellos; allí crecí y soñé, sin importarme el ruido ensordecedor de los carros, el constante pregón de los vendedores, y el hollín que llegaba hasta el alto balcón de mi casa donde  me asomaba a la vida de mi gente.

Entrañables sitios como el malecón, que guarda celosamente  los secretos de amor de las parejas, donde los pescadores hacen que cada día sea una aventura. El Vedado y su Rampa, donde la refrescante brisa que llega del mar, nos traslada con el pensamiento a los sitios más añorados.

La calle Obispo, una de las más antiguas de La Habana, y el buen ánimo de la gente que allí viven; el Paseo del Prado; parques y plazas que evocan el recuerdo de épocas y hombres que la engrandecieron desde su fundación.

Las calles Prado y Neptuno, La Engañadora y el chachachá, hace 60 años fueron un suceso musical que se convirtió en una fiebre, una moda, un fenómeno universal.

Las calles Prado y Neptuno, La Engañadora y el chachachá, hace 60 años fueron un suceso musical que se convirtió en una fiebre, una moda, un fenómeno universal.

Esquinas famosas como Prado y Neptuno, por la Engañadora, de la orquesta Aragón, y 23 y 12,  donde se dijo por primera vez la consigna Patria o Muerte.

La Universidad de la Habana y los 88 escalones de la escalinata; en lo alto el Alma Mater con los brazos abiertos da la bienvenida a los visitantes.

Habana de cantores y poetas, de pueblo que trabaja y sueña.

Ciudad mágica a la que siempre vemos hermosa, y se recuerda de manera especial cuando estamos lejos. Y es que La Habana somos nosotros mismos, los que siempre tenemos motivos para admirarla, más hoy 16 de noviembre que está de cumpleaños.

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