Magia seductora de La Habana barroca

Aún cuando por momentos se experimenta un retroceso a épocas dejadas atrás, transitar por lugares llenos de historia, cultura y tradiciones de la ciudad conservada y con casi 500 años de existencia, es adentrarse a la magia seductora de La Habana barroca, por siempre capital de Cuba. (Foto: indiraviajesonline.es)

Aún cuando por momentos se experimenta un retroceso a épocas dejadas atrás, transitar por lugares llenos de historia, cultura y tradiciones de la ciudad conservada y con casi 500 años de existencia, es adentrarse a la magia seductora de La Habana barroca, por siempre capital de Cuba. (Foto: indiraviajesonline.es)

Andar La Habana Vieja es ponerse en contacto con la belleza arquitectónica de innumerables obras remozadas, que hablan hoy del emprendedor y colosal proyecto llevado a cabo durante las últimas dos décadas por un enjambre de restauradores de sueños.

El centro histórico de la capital cubana, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1982, es una de las mejores muestras de la arquitectura colonial española en América Latina, junto a la obra de cuatro siglos de dominación hispana.

Cada espacio beneficiado para darle nueva vida al proyecto urbano, corrobora el interés de rescatar casonas coloniales que datan de épocas tan remotas como el siglo XVI, ahora totalmente remozadas y ambientadas con distinción para deleite de quienes accedan a la hospitalidad del turismo cubano, cada vez con mejores propuestas al alcance y gusto de los visitantes.

De recorrido por las calles adoquinadas la historia resurge. Alojamientos tales como: los hostales del Tejadillo, San Miguel, Los Frailes y el Mesón de la Flota, son de interés esencialmente turístico.

Como en casi todos los lugares de la parte más antigua de la ciudad, provoca curiosidad atravesar los sólidos portones de madera preciosa, pasar a través de las columnas robustas o de los arcos de medio punto que durante el siglo XVII eran protagónicos tanto en los interiores como en las fachadas.

Armonía y solemnidad se percibe en los patios íntimos que, entre fuentes y plantas ornamentales, estimulan al reposo, a la reflexión…

Como invitación sugerente, al avanzar por Tejadillo justo en el número 12, esquina a San Ignacio, la vista tropieza con las columnas de alto puntal que sostienen varios pisos habitacionales de las tres casas de finales de siglo XIX y principios del XX, quién sabe aún con cuantos misterios atrapados entre sus lozas y paredes añejas, rejuvenecidas por manos laboriosas.

Más allá de la actualización del confort requerido en la modernidad, la auténtica casa de huésped colonial de 32 habitaciones, tiene una ubicación muy especial.

Destino importante de numerosos visitantes foráneos, el hostal Tejadillo se encuentra muy cerca de la Catedral de San Cristóbal de La Habana y de las principales plazas de la otrora urbe colonial, que le otorgó su importancia como construcción destinada a colegios religiosos de las órdenes Sagrado Corazón y las Hijas de María Auxiliadora, durante 1885 y 1945.

Aún cuando por momentos se experimenta un retroceso a épocas dejadas atrás, transitar por lugares llenos de historia, cultura y tradiciones de la ciudad conservada y con casi 500 años de existencia, es adentrarse a la magia seductora de La Habana barroca, por siempre capital de Cuba.

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