Parques que invitan a caminar La Habana

El Parque de la Fraternidad, pudiera ser uno de los más representativos en el corazón habanero. (Foto: Gilberto González)

El Parque de la Fraternidad, pudiera ser uno de los más representativos en el corazón habanero. (Foto: Gilberto González)

La atractiva ciudad de La Habana se acerca cada vez más a los 500 años de una existencia pletórica en historias, que al dejar sus huellas por parques y avenidas, invitan al caminante a seguirlas para conocer del pasado llevándolo al presente.

Son tantos los lugares por descubrir, que apenas alcanza el tiempo para indagar sobre la capital cubana hoy poblada por más de dos millones de habitantes y por la cual el tránsito de nativos y foráneos, ofrece un particular encanto de confraternidad.

Si usted quiere experimentar de esta hospitalidad propia de los isleños, lo invito a iniciar un paseo imaginario por algunos de los espacios del área urbana comprendida en unos 172 kilómetros cuadrados, de los 732 que abarca la hoy considerada mega ciudad del Caribe.

El Parque de la Fraternidad, pudiera ser uno de los más representativos en el corazón habanero, pues desde 1892 y con motivo del cuarto centenario de la Conquista de América, fue transformado de terreno para ejercicios militares conocido como la vieja plaza Campo de Marte en un parque que, inicialmente se llamó de Cristóbal Colón.

Allí, en una manzana que está limitada por las calles Dragones, Prado, Reina y Amistad, frente al Parque Aldama y a la izquierda del Capitolio, el hermoso espacio confirma su nombre; la Fraternidad Americana se simboliza en la ceiba de ramas frondosas y se afianza a la tierra esparcida y traída de diferentes repúblicas del continente.

También en virtud de su nombre los bustos de bronce de Bolívar, San Martín, Juárez y Lincoln, entre los más destacados próceres de la independencia de nuestra América, pareciera estimularan el deseo de estrechar los lazos de amistad entre todos los hombres, mujeres y niños que, sin distinción de nacionalidad, raza y clase social merodean ese sitio.

Otro lugar histórico y recurrente, debido a su céntrica ubicación, es el Parque Central. Quizás deba su nombre a su mediadora posición que armoniza entre la Habana Antigua y la Moderna, aunque fue en su inicio una parte del frecuentado Paseo de Extramuros, que bordeaba a las antiguas murallas.

La primera estatua de José Martí, levantada en Cuba en 1905 e inaugurada por el patriota dominicano Máximo Gómez, quien tuviera el honor de conocerlo, es hasta hoy símbolo patrimonial y digno homenaje al Héroe Nacional.

Entre el ruido de carruajes tirados por caballos, autos antiguos y de líneas bien modernas, bajo el cielo azul y la calidez de un clima que habla del temperamento de los cubanos, La Habana continúa así, especialmente seductora para quien acceda a descubrirla en toda su intensidad.

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